El hermano de Santiago “Morro” García contó detalles de la últimas conversaciones que mantuvo con el ídolo de Godoy Cruz y apuntó contra el presidente del club, José Mansur. “No debe dormir tranquilo, pero tiene la suerte de poder dormir”, lanzó.
“Él estaba bien. Nos hablaba de que quería volver a Uruguay, que extrañaba, que necesitaba estar acá. Lo que uno ve ahora es que había cosas que le estaban afectando y que él no las decía”, inició Gonzalo en una entrevista con Clarín.
Gonzalo relató que la familia se comunicaba a diario con el jugador y que él se mostraba siempre positivo, aunque conocían que estaba atravesando un cuadro depresivo.
“Nos escribió, nos contó que estaba yendo a un psicólogo y que eso le hacía bien”, dijo y señaló que “de hablar una o dos veces al día pasamos a hablarnos cuatro. Preguntamos si podíamos ir para Argentina pero era imposible por la pandemia”.
El mayor temor del futbolista era que las fronteras cerraran y que no pudiera volver a Mendoza. “Santiago sabía que si llegaba media hora tarde, el presidente iba a dar una conferencia defenestrándolo y diciendo cualquier cosa”, indicó Gonzalo.
En cuanto al vínculo que mantienen con Ema, la hija de 6 años del Morro, contó que “la mamá le dijo que el papá se había ido al cielo. Pienso que lo entienden pero no lo entienden. Capaz no quieren entenderlo. Y obviamente estamos encima, es difícil, tratamos de que no consuma mucha tele”.

El pase frustrado
Gonzalo remarcó que los problemas del Morro con el presidente del club, José Mansur, no eran nuevos. Dijo que pasaron cosas insólitas. Y recordó las ventas frustradas del delantero a Toluca y a Racing.
“Lo de Toluca fue una mentira. El pase era por 7 millones de dólares, Godoy Cruz se quedaba con 2 millones, ¿y los otros 5 dónde estaban? Después, cuando lo quería Racing, Mansur apagó el teléfono 15 días y terminó diciendo que el pase no se hacía por un problema de impuestos o porque el perro tenía tos. Quería quedarse con plata que no le correspondía. Y como mi hermano no se prestó a eso, Mansur empezó a defenestrarlo”, apunta el hermano del Morro en la charla desde Uruguay.
Y siguió: “Perdía Godoy Cruz y el presidente estaba dos horas hablando de mi hermano. Parecía que jugaba solo, que no tenía compañeros. Hay veces que ni jugaba pero la culpa era del Morro. Nosotros le decíamos a Santiago que saliera a hablar, una vez hasta yo lo llamé a Mansur. Porque son cosas que rompen los ojos. Y te calienta porque después la gente repite las cosas. ¿Cómo va a ser la culpa del Morro si perdieron 5-0 y no pasaron la mitad de la cancha? ¿Por qué la culpa es del Morro si fue al banco? Pero cada vez que hablábamos de esto, él no quería que nos metiéramos”.
El día después del fallecimiento relató que ningún directivo se comunicó con ellos para darles las condolencias. Sin embargo, Mansur sí lo llamó cuando se produjo el suicidio.
“A Santiago lo usaron y lo exprimieron hasta el último momento. Ni siquiera fueron al velatorio que hicimos en Mendoza. Ese fue un momento difícil porque en medio del dolor, con mi madre decidimos hacer el velorio ahí en Mendoza por toda la gente que se acercaba y nos decía que se quería despedir de Santiago. La verdad que lo de la gente fue impresionante, no se me va a borrar nunca”, recalcó.
Y agregó sobre el presidente de Godoy Cruz: “Me llamó el día que pasó todo y creo que no lo dejé ni hablar. En ese momento era imposible hablar. Dijera lo que dijera yo iba a saber que me estaba mintiendo. Si me llama hoy, me encantaría tenerlo cara a cara. Pero como esa gente es cobarde, son ratas, lo único que les importa es el dinero, no quiero hablar con él”.

Búsqueda de Justicia
En cuanto a la búsqueda de justicia consideró: “Hay cosas que están siendo muy raras. La verdad es que preocupa y duele. Lamentablemente ahora no podemos hacer nada para dar vuelta esto. Pero sí hacia adelante, te da mucha impotencia, mucha rabia. Y tampoco te ayuda a alivianar un poco. Esto te da más dolor. Un mes y medio, ya hablaron con el psicólogo, con el psiquiatra, el utilero. Y el presidente todavía no declaró, no apareció. Hace mucho ruido. Nosotros vamos a esperar. Capaz es normal que se demore tanto, pero todavía no lo llamaron a Mansur y me hace ruido. Es lo que me tiene más impotente. Yo, si estuviera en Mendoza, capaz que estaría todos los días golpeándole la puerta, pero no puedo cruzar. Estamos acá, atados de pies y manos”.
“Estamos esperando pero con impotencia. Lo digo por mí. Yo no confío en la justicia ni en nadie. Me parece a mí que se está direccionando para un lado que no tiene que ir. Y lo que te dice todo el mundo es que Mansur en Mendoza hace y deshace. Ya arrancando así te lleva a desconfiar de todo el mundo. Y van pasando los días y las cosas no aparecen y más desconfianza te da. Yo sé que él no debe dormir tranquilo, eso lo tengo seguro. Pero igual tiene la suerte de poder dormir. Ahí está el problema”, lanzó.
