Un 30 de octubre de 1960 nacía Diego Armando Maradona, el hombre que cambió para siempre la historia del fútbol. Pasó de los potreros de Villa Fiorito a levantar la Copa del Mundo, y vivió mil vidas en una sola. Este jueves, Maradona cumpliría 65 años pero su recuerdo sigue tan vivo como el día en que se fue. Su último festejo, en 2020, fue una mezcla de tristeza, soledad y despedida silenciosa.

En plena pandemia de coronavirus, el fútbol argentino volvía a rodar después de siete meses de inactividad. El 30 de octubre de 2020, Maradona regresó al estadio del Bosque de La Plata para dirigir a Gimnasia y Esgrima, en el debut de la Copa de la Liga Profesional ante Patronato.

Su presencia había estado en duda por su delicado estado de salud, pero Diego decidió estar igual. Fue su última aparición pública, y el mundo entero quedó impactado por las imágenes: un Maradona lento, tambaleante, sostenido por sus colaboradores para poder caminar.

Una aparición forzada en el Bosque

Aquel día, Lionel Scaloni aún no era campeón del mundo, Marcelo Tinelli presidía la Liga Profesional y Claudio “Chiqui” Tapia encabezaba la AFA. Los tres se acercaron a saludarlo y a entregarle una placa en reconocimiento.

Diego apenas pudo mantenerse en pie. Sus ayudantes intentaban acomodarle la ropa y sostenerlo. Después de apenas tres minutos de juego, se retiró del estadio y volvió a su casa en el country Campos de Roca, en Brandsen.

Esa tarde quedó grabada como una de las imágenes más tristes y simbólicas de su final: el ídolo que no quería faltar a su cita con el fútbol, pero que ya no podía sostener el peso de su propia leyenda.

Soledad, tristeza y un deseo incumplido

Según relató su entorno, Maradona había pasado la noche anterior bebiendo alcohol, acompañado únicamente por su hija Jana. Estaba cansado, malhumorado y, sobre todo, triste. Quería reunir a todos sus hijos para celebrar su cumpleaños número 60, pero no lo logró.

Su asistente personal, Christian Pomargo, recordó luego: “El día de su cumpleaños, Diego estaba bastante triste porque quería reunir a todos sus hijos. Lo intentó, pero no salió como esperaba. Fui a su habitación y le dije que no hacía falta que fuera a la cancha, pero me respondió: ‘Entro, hago eso y me voy’”.

También su ayudante técnico en Gimnasia, Sebastián Méndez, se reprochó haberlo convencido para ir al estadio: “Yo quería que ese día estuviera en la cancha, pero después me lo reproché. Tendríamos que haberlo dejado tranquilo”.

Pese a su malestar, Diego salió a saludar a los hinchas que se habían reunido frente a su casa. Lo aclamaban con banderas y cánticos, como siempre. Fue su último contacto con el amor popular que lo acompañó toda su vida.

El legado eterno del Diez

A 65 años de su nacimiento, Diego Maradona sigue siendo una figura inmortal. Desde Nápoles hasta Buenos Aires, su nombre sigue generando emoción, debate y admiración. Su talento cambió el fútbol, pero también dejó lecciones de humanidad, contradicciones y pasión.