LONDRES (DPA). “El pasto es para las vacas”. Cuando durante el Masters de Australia de 1974 Guillermo Vilas disparó esa frase, quizás nunca imaginó que 35 años más tarde mantendría una vigencia intacta para los tenistas argentinos. Porque esta Legión argentina, que vive y sufre con el tenis, comenzó a jugar a este deporte gracias a la impronta dejada por el gran Willy, el mejor jugador de tenis de la historia de nuestro país.

   Pero así como Vilas aportó su sello siendo el propulsor de la actividad en Argentina, también dejó su lado negativo, sepultando la posibilidad de jugar al deporte blanco sobre la verde hierba. Y ayer quedó nuevamente demostrado que a los argentinos no les gusta jugar en césped, ya que Gisela Dulko es la única superviviente albiceleste en Wimbledon tras las derrotas de Juan Martín del Potro, Martín Vassallo Argüello y Leonardo Mayer, quienes cayeron en segunda ronda.

   El lunes, 13 argentinos arrancaron el torneo. Cinco días después, sólo queda uno. Dulko dio el golpe el miércoles eliminando a la rusa Maria Sharapova, acaparó ayer las portadas de los diarios británicos y buscará hoy un puesto en octavos de final ante la también rusa Nadia Petrova. Si las derrotas de Vassallo Argüello y del joven Mayer eran esperadas, más sorprendió la de Del Potro, que, pese a ser el número cinco del mundo, acusó su inexperiencia en hierba ante un rejuvenecido Lleyton Hewitt.

   El ex número uno mundial y campeón en el 2002 en el césped de Londres hizo recordar al de sus mejores tiempos y ganó 6-3, 7-5 y 7-5. “Necesito mejorar todo”, dijo, autocrítico, Del Potro, que destacó el juego de quien fuera su ídolo de juventud, en especial, el servicio y las devoluciones. “Debo aprender a jugar aquí”, agregó. “No me voy con feo sabor”, señaló el argentino, que no se reprochó nada.

   “Está a un gran nivel, el ranking es mentiroso. Todos saben lo que es él”, dijo sobre su oponente, el 56º del mundo. Además del buen juego de Hewitt, la clave del partido estuvo en cómo aprovecharon ambos sus oportunidades, sobre todo, en el primer set: Del Potro desperdició seis puntos de break, mientras que Hewitt tuvo una y la rentabilizó para quebrar en el sexto juego y escaparse 4-2.

   Del Potro tuvo que ser atendido de la rodilla tras resbalarse en la hierba, en la que Hewitt se movió con mucha más gracilidad y sin tropezar. Más golpes ganadores, más aces, menos errores no forzados, alto porcentaje de puntos ganados con el primer servicio. La incógnita de la ecuación era fácil de resolver: Del Potro perdió claramente. “Es el mejor Hewitt que he visto en mucho tiempo”, dijo el estadounidense John McEnroe, comentarista de la BBC.

  “Quería vencer a un top five y este es uno de los lugares donde uno quiere hacerlo. Tengo mucho respeto por Del Potro, es un gran jugador y sólo puede seguir mejorando”, dijo el australiano. El argentino, de 20 años, fue víctima de su inexperiencia en una cancha tan peculiar. Era su decimotercer partido sobre hierba y sólo había logrado tres triunfos en Londres.

   Por contra, Hewitt, de 28 años, disputaba el número 113 con un balance ya de 91 victorias y seis títulos sobre el verde. Mañana jugará el 114. La misma inexperiencia que Del Potro sufrió Mayer, quien, tras un atrevido primer set, sucumbió ante el chileno Fernando González (10º), 6-7 (4-7), 6-4, 6-4 y 6-4. “La cancha era muy grande. No veía la pelota durante los dos o tres primeros games”, dijo el jugador de 22 años que nunca había competido en un court tan grande como el número 1 de Wimbledon.

   “Es un gran jugador, está ahí arriba, no pude hacer nada”, dijo, sin reprocharse nada, Mayer, quien volverá a Argentina antes de regresar a Europa y formar parte por primera vez del equipo de Copa Davis, que juega contra la República Checa en Ostrava del 10 al 12 de julio. Vassallo Argüello, por su parte, fue superado por el suizo Stanislas Wawrinka, decimonoveno favorito, por un contundente 6-3, 6- 2 y 6-2. “Jugó muy bien, jugó al nivel de ranking que tiene, me sentí superado en fuerza y precisión”, admitió Vassallo.