Va por el camino correcto. Con esfuerzo, dedicación, perseverancia y con mucho talento, se va metiendo en los primeros planos del tenis con tan solo 18 años (el 7 de noviembre cumple 19). Por eso sueña a lo grande. Y el tenis argentino también se ilusiona con él.
Viajes, torneos fuera de casa y lejos de sus seres queridos, el roce con jugadores de todo el mundo, son variantes que van forjando un tenista de esos que pueden quedar en la historia.
En la tranquilidad de su casa, y luego de haber conseguido su primer título profesional, el Future del Este, en Italia, Francisco Bahamonde contó como vive el presente, como fue el pasado y como se imagina el futuro dentro del mundo de la raqueta.
“Siempre es muy lindo volver a casa, volver a encontrarse con la gente que uno quiere y ahora más contento porque pude conseguir el primer título profesional”, arrancó contando Panchito.
¿Cuánto vale este título, a tu edad?
Es un título muy importante porque es el primero profesional, todavía soy joven, era uno de los objetivos del año poder ganar algún título de estos, y se dio, y en Europa, que lo hace aún más valedero porque los torneos son un poco más difíciles.
¿Cómo se da? ¿Cómo fue el día a día en Italia?
No fue mi mejor semana. Venía de hacer final la semana anterior y había tenido un sólo día de descanso. No estaba del todo bien físicamente, y menos mentalmente porque ya hacía varias semanas que estaba lejos y tenía ganas de volver a casa. Se hizo difícil pero con el correr de los partidos me fui sintiendo mejor, agarrando mucha confianza y llegué a la final en un gran nivel y pude levantar el trofeo que fue algo muy lindo para mí.
¿Por qué llegó en este momento el título?
A principio de año no arranqué bien, me volvía un poco loco porque no podía terminar de jugar como yo quería y con el pasar de los torneos fui madurando, creciendo mucho y me fui conociendo un poco más a mi mismo y creo que por eso llegué al trofeo siendo tan joven.
¿Cuáles son las cualidades que te llevaron a donde estás?
Soy muy sólido de cabeza, además erro muy pocas bolas, soy muy regular y creo que lo que mejor tengo es justamente la regularidad. La mayoría de las semanas juego a un nivel bastante bueno y me mantengo en buenas instancias en los torneos.
¿Cuánto vale estar bien de la cabeza en el tenis?
Es importantísimo. Si uno no está bien de la cabeza se hace muy difícil competir. Tenés que estar concentrado minuto a minuto y es casi imposible jugar si uno no está bien mentalmente.
¿Es muy duro estar lejos y viajando permanente a tu edad?
Llevo 4 años seguidos yendo a Europa por lo menos un mes y medio y eso te va haciendo crecer, pero se complica un poco, aunque lo positivo es que te obliga a ser cada vez más fuerte.
¿Cuánto tiene que ver la familia en los logros?
Tiene que ver muchísimo. Sin ellos hubiese sido imposible porque fueron los que siempre me apoyaron de chiquitos cuando arranqué. Fueron los primeros que confiaron en mí y hoy siguen siendo los primeros que no solamente están cuando gano, porque es cuando todo se hace más fácil. Pero cuando las cosas no salen son los que están con uno.
¿En qué o en quienes te acordás cuando se van cumpliendo objetivos?
Cuando logro algo paso por distintas etapas. Por ejemplo, en este torneo, cuando terminé de salir campeón me puse a pensar en cómo había estado en la semana, que no había estado en mi mejor forma, lo mal que la había pasado, y me puse muy contento porque había sacado adelante una semana que fue muy difícil.
¿Cuáles son las próximas metas?
Uno de los objetivos del año era entrar entre los mejores 400 o 500 del mundo. Ahora el objetivo se va a tener que cambiar, me voy a tener que juntar con mi equipo de trabajo para ver cuál será el próximo. Pero la idea es entrar lo antes posible en los primeros planos del tenis para poder seguir creciendo. Tengo que mucho por mejorar todavía y eso es muy bueno.
¿Te sentás a pensar hasta donde podés llegar como tenista?
No se hasta donde puedo llegar, pero siempre me he ido sorprendiendo a mi mismo. Nunca uno espera que le vaya bien, así que prefiero no imaginarme y seguir trabajando para sorprenderme a mí mismo.
¿Te imaginas en los primeros puestos del ranking?
Voy a ser todo lo posible para llegar a los primeros planos del tenis. Quiero quedarme tranquilo conmigo y saber que di todo para quedarme tranquilo conmigo.
¿Qué tenés que mejorar y que mantener para seguir por este camino?
Creo que lo que tengo que mantener es la cabeza que estoy teniendo últimamente, cómo me estoy tomando las cosas, no solamente durante el partido, sino también lo extra tenístico, que me está ayudando bastante eso. Creo que hay algunas cosas buenas por mantener y también hay mucho para cambiar. Soy chico y tengo que seguir evolucionando, eso es lo bueno.
¿Podés ser el tenista que vuelva a poner a la Argentina en los primeros planos?
Trato de no pensar en eso porque sino se hace muy difícil trabajar en el día a día. Me lo tomo con mucha calma, no ando pensando lo que se dice o lo que puedo llegar a lograr. Es un momento raro del tenis argentino, pero lo que vivimos fue una irrealidad, tener tantos tenistas dentro del top 10, del top 20, ganando torneos, llegando a finales.
¿Pensás que el tenis argentino está en un pozo?
Es algo normal, no es que se están haciendo mal las cosas. Es muy difícil poder repetir esas épocas donde había tantos en los primeros puestos. Si ahora tuviesemos uno en los primeros planos estaríamos bien. En cualquier momento alguno va a poner a Argentina en los primeros planos del tenis.
¿Para cuándo la Davis?
De acá a tres años se puede llegar a dar con el crecimiento del ranking. Si llega antes, bienvenido sea.
¿Qué tenista admirás?
Hoy en día al que más miro es a Djokovic, no solamente por cómo juega al tenis, sino por cómo se lo toma, lo veo un poco más relajado. A los otros se los ve siempre con una tensión muy alta. Me encantaría hacer el show que él hace.
Y alguno al que te parezcas…
Encontrar un parecido es difícil, pero me gusta mucho (Gael) Monfiels. Hace cosas muy buenas adentro de la cancha y me encanta la forma que tienem, se pone a pasar bolas y a correr y eso me gusta mucho.
Panchito durante un entrenamiento

