Pasó la primera fase para el seleccionado argentino. El objetivo histórico para el fútbol de nuestro país fue, siempre, ganar todo. En esta primera instancia de tres partidos, no pudo, pero si terminó primero en su grupo consiguiendo dos triunfos (Uruguay y Jamaica) y un empate (Paraguay).

En cuanto a números, Gerardo Martino y su equipo pueden quedarse tranquilos porque en esta Copa América, las cosas se van dando.

Lo del primer juego fue un traspié. Tras ir ganando 2 a 0 no pudo con Paraguay, que se lo empató sobre el final. La victoria con Uruguay fue un desahogo. Había que ganar sí o sí y se logró ante un rival siempre complicado. Ante Jamaica, pintaba para goleada y terminó siendo 1 a 0. La victoria dejó a la Albiceleste en la cima.

Hasta aquí, todo redondo. Meterse en cuartos y en el primer puesto era lo primordial.

Pero falta algo para encarar la recta final. Y la selección tiene con qué conseguirlo. Ganar por goleada todos los partidos como quiere el hincha es prácticamente imposible. “El rival también juega”, es una frase tan repetida como cierta.

Entonces, ¿cuál es la deuda de Messi y compañía? En los tres partidos el desarrollo del juego fue similar: Argentina fue muy superior durante 75 o más minutos de cada partido, generando muchas situaciones de peligro y el rival de turno, haciendo su juego en la recta final y poniendo en aprietos el arco de Romero.

Es allí donde Argentina falla y pone en peligro todo lo que le costó conseguir durante gran parte del juego. Cerrar los partidos es algo clave para este equipo. Marcar una cierta cantidad de goles te da tranquilidad, es cierto. Pero no siempre se puede. Meterse atrás, como ocurrió muchas veces en Brasil 2014, no nos gusta.

Por eso, Argentina tiene que trabajar para no bajar el ritmo los minutos finales. Buscar variantes para defender el resultado con la pelota en los pies. No importa que no lleguen más goles. Pero si importa jugar lejos de Romero. Aquí es donde el hincha espera más. No nos gusta ganar pidiendo la hora.

También es cierto que en esta primera parte de Chile 2015 ningún rival salió a jugarle de igual a igual a la selección. Se cerraron atrás, no le dejaron espacios a ni a Messi, ni a Di María, ni a Agüero para que aprovecharan su capacidad de ganar en velocidad y desnivelar. Lógicamente, a eso también hay que buscarle variantes.

Pero, si bien cada partido tiene su impronta y su desarrollo, ¿qué pasará con aquellos que salgan a jugarle de igual a igual a Argentina? ¿Se animarán?

Se vienen los cuartos. Argentina ilusiona, principalmente porque, sin brindar aún lo mejor de su repertorio, ha podido sacar diferencias y mostrar que es uno de los grandes candidatos a quedarse con esta Copa.