Luján Suena volvió a tomar el Multiespacio Cultural de Luján de Cuyo y lo convirtió, una vez más, en punto de encuentro para miles de jóvenes que fueron por la música, el plan compartido y la experiencia de vivir un festival de verano a cielo abierto.
Desde las primeras horas de la tarde, el predio empezó a llenarse de grupos de amigos y familias que llegaron sin apuro, con mate, remeras de bandas y el celular listo para grabar. A medida que avanzó la jornada, la convocatoria creció y el clima festivalero se instaló por completo: dos escenarios activos, público en movimiento constante y canciones que empezaron a escucharse incluso antes de que arrancaran los shows.
La grilla combinó nombres conocidos de la escena del indie rock y alternativo y bandas locales: Batos, Rayos Láser, 1915, Spaghetti Western, Paz Carrara, Mi Amigo Invencible, Koino Yokan, Indios, Pasado Verde y Gauchito Club fueron marcando el pulso de una noche que fue de menos a más.


La música ordenó los momentos. Hubo sets para llegar, acomodarse y escuchar, y otros que concentraron al público frente al escenario, con coros cada vez más potentes y una energía que creció cuando cayó el sol. Con el correr de las horas, el predio terminó colmado y el movimiento entre escenarios se volvió parte del ritual.
Las bandas: el ida y vuelta con el público
El Sol habló con algunas de las bandas que pasaron por el festival y todas coincidieron en lo mismo: la intensidad del público joven y la respuesta que se genera en este tipo de encuentros.
Integrantes de Koino Yokan destacaron la euforia del show y la conexión con la gente, con un público que cantó los temas con fuerza y acompañó cada momento del set. Para la banda, fue una fecha especial por la energía que se vivió desde abajo del escenario.
Desde Indios también remarcaron el clima del festival y el recibimiento, y señalaron que tocar ante tanta gente atenta y participativa convirtió la noche en una experiencia memorable.

Uno de los puntos más altos llegó con Pasado Verde, que volvió a mostrar por qué atraviesa un gran presente. El público acompañó con pogo, banderas y coros, en un set atravesado por canciones que hablan de emociones y que siguen interpelando a distintas generaciones.
El festival se sostuvo durante toda la tarde y la noche, con un clima ideal y un público que no dejó de circular entre escenarios y espacios gastronómicos. Con una asistencia estimada en 10.000 personas, de acuerdo con datos oficiales, Luján Suena cerró una edición marcada por la música en vivo, el protagonismo juvenil y una escena que volvió a encontrarse para cantar, saltar y compartir.
