Las vitaminas B son un grupo de nutrientes distintos que se obtienen de la comida o de suplementos. Tu cuerpo no puede producirlas por sí mismo, la función más importante es la de ayudar a las células a funcionar de la mejor manera posible. 

Sin una cantidad suficiente de vitaminas B, tu metabolismo va más lento, haciendo más difícil a tu cuerpo la tarea de transformar los alimentos en energía. Si la carencia de vitamina B es grave, los síntomas que se pueden presentar son una función inmunológica deficiente, anemia, erupciones cutáneas e incluso depresión.

Si se sigue una dieta rica en carnes magras, lácteos, verduras de hoja verde y cereales integrales, no habrá ningún problema. Las bebidas fortalecidas y los cereales pueden proporcionar vitamina B pero mucho cuidado con el exceso de cafeína o azúcar.

Tiamina: ayuda en la producción de ADN y ARN, y en la función nerviosa, la encontramos en legumbres, frutos secos, lácteos y huevos.

Riboflavina: mantiene el funcionamiento del sistema inmunológico en un nivel óptimo, la encontrás en huevos, lácteos, carnes magras y frutos secos.

Niacina: transforma los alimentos en energía disponible a través del metabolismo, está en pescado, huevos, carne y vegetales ricos en almidón.

Ácido pantoténico: estimula el metabolismo para que quemés grasas y carbohidratos, lo encontrás en la palta, huevos, lácteos, pollo y verduras.

B6: favorece el aumento del músculo y la producción de glóbulos rojos, aparece en el pollo, pescado, cereales integrales, habas y naranjas.

Biotina: convierte a carbohidratos, proteínas y grasas en almacenes de energía, está en chocolate de fundir, huevos, lácteos y carne de cerdo.

Ácido fólico: produce nuevas células y previene mutaciones de ADN, está en verduras de hoja verde, lentejas, habas y cítricos.

B12: ayuda al funcionamiento de tu cerebro y del sistema circulatorio, aparece en mariscos, pollo, huevos, lácteos y carne.