Las coenzimas son moléculas indispensables para que se lleven a cabo muchas reacciones enzimáticas en el cuerpo, podríamos decir que hacen que nuestro cuerpo trabaje de forma más eficaz.

La coenzima Q-10 es un antioxidante único en su género y lo es porque consigue penetrar en las diminutas fábricas de energía de las células, llamadas mitocondrias.

Es también llamada “la molécula de la vida” y que da a las células el 95% de la energía necesaria para realizar las funciones vitales.

Su inclusión en una fórmula es sinónimo de anti-envejecimiento. Es que la coenzima Q-10 (CoQ-10) mejora los efectos del paso del tiempo en la piel. Es decir, posee una gran efectividad para prevenir la aparición de las arrugas, esas líneas tan molestas que denotan el paso del tiempo.

Con el paso del tiempo, sin embargo, vamos perdiendo la capacidad para producirla,  y es entonces cuando los signos de la edad comienzan a ser visibles. No pasa nada: la ciencia ha llevado esta coenzima a algunas formulaciones antiedad para hacerlas aún más eficaces. 

“Por eso, combinada con tratamientos tópicos, esta coenzima ha ganado su lugar en la industria de la cosmética. Pero, además de tener coronita en el mundo de las cremas, la coenzima Q-10 es un componente vital del metabolismo energético celular y posee otros beneficios para la salud”, advierte la Dra. Mónica Katz, médica especialista en nutrición, directora de cursos de posgrado de Nutrición en la Universidad Favaloro. 

Identificada por primera vez en 1957, es fundamentalmente útil en patologías como la fibromialgia, el infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca y enfermedades cognitivas. Pero también mejora el rendimiento deportivo. 

La CoQ10 es también empleada como suplemento dietario para el tratamiento de patologías mitocondriales hereditarias o adquiridas, en cuadros de inmunodepresión genéticos o adquiridos como VIH/SIDA, en enfermedades metabólicas, cáncer, infertilidad masculina y fatiga crónica, entre otras.

La coenzima CoQ 10 está presente en la mayoría de los tejidos. Sin embargo,  los que poseen mayor actividad metabólica como el corazón, cerebro, riñones, hígado, músculo esquelético, posee los niveles mas elevados de CoQ10 y son típicamente donde se ven la mayoría de los beneficios de la suplementación.

“Es posible encontrarla en forma natural principalmente en las carnes, los mariscos, los aceites, los frutos secos y las legumbres. Pero se puede producir también en laboratorio a partir de la fermentación de remolacha y azúcar de caña con cepas especiales de levadura”, suma Katz.

La CoQ10  es un componente vital del metabolismo energético celular con potente efecto antioxidante y por ese motivo posee múltiples efectos sobre la salud.  Su consumo como suplemento dietario constituye una estrategia segura y valiosa. 

Se recomienda su uso a partir de los 30 años, que es cuando se empiezan a percibir los primeros signos de envejecimiento cutáneo y los niveles de coenzima Q10 del propio organismo comienzan a descender.