A parte de hacer ejercicios específicos, es muy importante aprender a ir en la posición correcta.
La posición de ataque: consiste en adoptar una posición y una actitud diferente sobre la bici.
Estar atentos: no debemos pensar en relajarnos sobre la bici y dejarnos llevar por la pendiente sino que, debemos activarnos para jugar y sentir cada piedra, zanja y raíz del sendero.
Todo el peso en los pedales: y poco peso en el manubrio. Para conseguir esto, debemos tirar nuestro peso hacia atrás y bajar un poco los talones.
Rodillas flexionadas: nunca debemos estirar las rodillas. Siempre hay dejar una ligera flexión que nos ayude a mover la bici.
Tronco nivelado: también debemos llevar hacia atrás la cadera y bajar el tronco hasta colocarlo prácticamente horizontal.
Hombros abajo: es muy importante relajar los hombros para conseguir una buena movilidad sobre el manubrio. Un error muy frecuente es llevar los hombros contraídos.
Codos hacia fuera: con los codos hacia fuera se consigue una mayor movilidad y equilibrio. Excepto en las trepadas donde tenés que meterlos.
Cabeza arriba y mirada adelantada: es muy importante levantar la cabeza e ir anticipando los obstáculos que nos vamos a encontrar.
Buscar puntos de contacto en el terreno: ir jugando con el terreno y buscar puntos donde conseguir buenos apoyos, en forma de pequeños peraltes, rocas, raíces y surcos.
