Al Gobierno de Mendoza,
a la Cámara de Diputados,
al Concejo Deliberante municipal,
a la intendencia de Capital.
Los abajo firmantes tenemos la suerte o la desgracia de vivir en los alrededores de la cancha de Independiente Rivadavia. Ahora, también son dueños del prado que colinda con el estadio y que es patrimonio de todos los mendocinos, pero a este lugar lo han convertido en cancha de fútbol, no utilizando el propio. ¿Qué clase de Gobierno tenemos que no toma medidas? Cada vez que hay un partido de fútbol o eventos especiales, esta zona se convierte en un verdadero infierno.
Las autoridades de la cancha empiezan con los parlantes a todo volumen, dos horas antes del encuentro futbolístico, con “la marchita de los azules”, que no paran de sonar. ¿Hay una ley de ruidos molestos? Señores del Gobierno: ninguna cancha debe estar en un centro tan poblado y con formidables impuestos, ya que es hora de que el Gobierno erradique esa institución que no favorece a nadie y que paga miserias de impuestos, si es que paga, y, por otro lado, arruina la belleza del Parque, que es un orgullo mendocino y nosotros, el pueblo, nos preguntamos: ¿Para qué hicieron el estadio Malvinas Argentinas? Traten de que los partidos se hagan allá, donde no se molesta a nadie.
A la salida de cada encuentro, los habitantes de las calles adyacentes debemos soportar que nos rompan los vidrios de las casas y autos y pateen puertas o realicen otros destrozos. Ante quien corresponda, solicitamos solución a nuestro pedido. Hemos soportado mucho, nos hemos quejado otro tanto y no vemos solución. Acompañando a esta nota, de común acuerdo, firman los vecinos de este sector de la Quinta Sección.
