Uno de las cosas que más desaniman a la gente a realizar dietas, es el miedo a recuperar rápidamente todos los kilos perdieron durante el ejercicio. ¿Cuál es el punto de sufrir por meses para alcanzar el peso ideal, si en cosas de semanas recuperamos la figura anterior?.

Es por ello que el experto norteamericano en nutrición David Zinczenko ha pasado toda su carrera investigando y aprendiendo sobre sobre cómo se generan esos “rollitos” tan molestos y que acomplejan a tanta gente.

Así fue como nació Zero Belly Diet (Dieta de “cero panza”). “Una nueva ciencia de genética nutricional que enseña cómo los genes vinculados a la grasa se pueden encender y apagar dependido los alimentos que comamos”, explica la revista deportiva Shape.

En lo concreto se trata de un plan nutricional que recomienda incluir algunos ajustes a la dieta diaria y al estilo de vida para mejorar la salud intestinal, amortiguar la inflamación, apagar los genes de la grasa y comenzar a bajar la “pancita” en sólo dos semanas.

Según el experto, asumir estos cambios con responsabilidad, constancia y en el día a día, permitirá perder peso sin dejar de comer las cosas que más amas, y sin el peligro de rebote.

Estos algunas de las recomendaciones:

1. Realizar una caminata antes del desayuno

Levantarse un poco antes para poder ejercitarse puede ser un tarea poco agradable pero sumamente beneficiosa. Según consigna la publicación, un estudio reciente asegura que la exposición a la luz del sol entre las 8 de la mañana al mediodía, reduce el riesgo de subir de peso independientemente de la actividad, la ingesta de calorías, o edad.

Esto se debería debido a que la luz sincroniza el metabolismo y debilita los genes de grasas. Además realizar ejercicios antes de comer hace que el cuerpo utilice energía que viene de la grasa que ya tenemos almacenada en el cuerpo.

2. Preferí la avena para el desayuno

La combinación de avena con fruta es uno de los platos más beneficiosos para la salud, pues provee de fibra insoluble que ayuda a reducir el colesterol y alimenta a las bacterias saludables del intestino.

El artículo también menciona un estudio realizado en Canadá, donde los investigadores determinaron que aquellas dietas que incluían este tipo de fibra aumentaban sus niveles deghrelina, una hormona que controla el hambre.

3. Elegí los frutos rojos

Aunque la fruta verde tiene un gustito ácido que muchos prefieren, los frutos rojos contiene Flavonoide, un nutriente que ayuda a calmar la acción de los genes de almacenamiento de grasa. Además tienen grandes cantidades de antioxidantes.

Este nutriente también ayuda mejorar la salud de las arterias, prevenir caries y enfermedades respiratorias entre otros.

4. Prefierí el guacamole

Los beneficios del guacamole son muchos, además de ser delicioso, cuenta con grasas monosaturadas saludables para el corazón, y además controla el hambre.

Tal como señala Shape, un estudio reciente en Nutrition Journal descubrió que los participantes que comieron palta fresca durante el almuerzo tuvieron un 40% menos deseos de comer durante varias horas. Sin mencionar que ayuda a prevenir el almacenamiento de grasa.

5. ¡Arriba los smoothies!

Hoy en día esta de moda el consumo de smoothies saludables, lo que es bastante bueno considerando que la alternativas son bebidas proteínicas cuyos componentes son impronunciables, y que incluso pueden empeorar el problema.

El plan nutricional recomienda optar por un batido vegetal que ayuda a combatir el hambre, pero sin una hichazón asociada.

6.Agua es vida

Las aguas frutales deben ser tu mejor amiga. Según el experto es necesario tomar al menos ocho vasos diarios de este tipo de bebida. La fruta cítrica contienen antioxidantes que estimula las enzimas del hígado y ayuda a eliminar toxinas del cuerpo e intestino.

¿Te animás a sumarte a la experiencia de incorporar estos seis pasos saludables a tu rutina diaria? ¡Vamos por una panza chata esta próxima temporada!