Pablo del Río recién acababa de volver de Nueva Zelanda y ya estaba armando las maletas para irse a Singapur. Hoy ya está aterrizado allá y a punto de ejecutar Comilona.

A Nueva Zelanda fue a una gala de la Fundación “Leucemia Blood Cancer”, “fui invitado por un chef que es uno de los chefs más mediáticos de NZ, por intermedio de María Laura Ortíz”, cuenta el chef de Buenos Aires que ya hace muchos años que eligió Mendoza para vivir.

Cuenta su experiencia: “Hace 6 años que se hace esta cena, principalmente son chefs de NZ y Australia y siempre invitan a un cocinero de afuera, y este año me invitaron a mí. Es un evento donde se juntan fondos para investigación y tratamientos. Me contactaron hace 5 meses, es súper organizado, lo hacen en el Sky City (la torre más emblemática de Aukland, tiene en total 24 restaurantes adentro con diversas temáticas).

Allí serví una cena para 23 personas (a dos mesas de 10 y a 3 personas más), un menú de 4 pasos fue:

Entrada fría: Ensalada de quinoa, turbot curado, ají amarillo, eneldo e hinojo.

Entrada caliente: Colchón de arvejas.

Principal: Vacío a la parrilla con vegetales.

Postre frío: Flan cremoso con sorbet de duraznos en conserva y harina de algarroba.

Fuí con mi jefe de cocina y allá nos pusieron personal a nuestra disposición. Llegamos 2 días antes y empezamos a producir para esa noche, llevamos muchos productos de acá, todo envasado al vacío. Hicimos un menú que resultara atractivo para ese público, en ese contexto.

Al otro día hicimos una cena, que representaba un típico almuerzo de domingo en familia para 80 personas, eran cuatro mesones largos y el menú fue: una recepción con torrejas de espinaca y chipá, una entrada que era un choripan, con una empanada de queso frita y una empanada mendocina de carne, y de principal pusimos tres fuentes con carnes (vacío a la parrilla, turbot al horno y una pierna de cordero braseada) y ensaladas. Bien representativo de un almuerzo familiar argentino, sin sofisticación, pero casero y con mucho sabor.”

Comilona:

Este es un grupo de cocinero que llevan la gastronomía argentina por el mundo, esta es la segunda edición, el año pasado fue en Inglaterra. Somos 9 chef y este año se sumó Agustina de Alba con los vinos.

Armamos tres tríos y preparamos una cena en el restaurante anfitrión, en este caso es Bochinche, siempre son chefs argentinos, algunos viven acá y otros afuera.

Son en total 3 cenas para 35 personas cada una, la idea es exponenciar una cena que se potencializa por la prensa y la experiencia de contar esas cenas.

¿Cómo fuiste convocado a participar en Comilona?

Amistades, contactos, Sole Nardelli, Martín Baquero.

¿Quién paga estas acciones?

Como lo que se lleva es la marca Argentina, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires auspicia, Improtur.

¿Qué producto llevan de nuestro país?

Harina de algarroba, pimentón de Cachi, orégano de San Carlos, llevamos un bagaje de producto argentino y nuestros vinos. No hay una bodega sponsor, la sommelier hizo su propia selección. Comilona es una entidad de promoción gastronómica argentina.  Ir buscando lugares donde tengamos un restaurante que nos sirva de centro de operaciones. Viajamos con periodistas, cámaras y fotógrafo para traer material de esta experiencia. Nadie gana plata con esto.

¿Qué van a cocinar?

Armamos los menúes via mail y skype. Son menués de 7 pasos, largos. Tenemso que ponernos de acuerdo en el trío para llegar a un menú final. Lo hacemos pensando en que encontramos allá, pero siempre lo pensamos desde el producto. Termina siendo una fusión entre cocineros.

¿Qué ingredientes mendocinos vas a utilizar?

Llevo jarilla, orégano y algarroba. Con la jarilla voy a ahumar el vacío.

Cuándo vas a Comilona, ¿vas como porteño o como mendocino?

¡Voy como argentino! En algún punto represento a la cocina mendocina, pero todos vamos por el país.