Estas técnicas te ayudarán a mejorar tu running de montaña.
Cabeza: mantené la cabeza y el tórax altos, sin encojerte. Cuando intentan subir una trepada, muchos corredores agachan la cabeza, lo que malgasta la energía al descompensar la postura.
Ojos: para mantener el cuerpo erguido, mirá directamente delante de ti, no hacia los pies. Así podrás subir la cuesta con buena técnica y elegancia.
Manos: mantené las manos abiertas, en lugar de cerrar el puño. Al llevar las manos abiertas ayudas a todo el cuerpo a mantenerse relajado.
Piernas: tirá de las piernas hacia fuera y hacia arriba de la cuesta, en lugar de hacia dentro. Esto ayudará a que te sientas ligero, como si estuvieras “saltando” la cuesta.
Subiendo: corré los primeros dos tercios de la cuesta relajado y después acelerá ligeramente la última parte, mientras mantenés el ritmo hasta la cima. No apretés demasiado el paso al principio de la cuesta, si no estarás sin fuerza o energía al llegar arriba.
Mente: visualizá la cima de la cuesta 20 metros después de donde está en realidad, de modo que corrás hasta arriba y sigás un poco más, no te relajés hasta no dejar atrás la cima.
Torso: hay que inclinarse hacia delante, eso mantiene el momento de fuerza.
Brazos: se debe acelerar el movimiento de los brazos al subir las cuestas. Concéntrate en acelerar el movimiento de los brazos para darte más potencia, de modo que parezca que estás esprintando. Los brazos deberían formar un ángulo de 90 grados a nivel del codo y moverse en línea recta hacia atrás y hacia delante.
Pies: corré casi de puntas, con los metatarsianos y da zancadas más cortas. Hay que correr marcando los pasos.
La bajada: los pies deben apoyar justo bajo el cuerpo. Esto hace que el impacto sobre el cuerpo sea mínimo. Un braceo más corto ayudará a acortar la zancada.
A practicar y recordá hacerle caso a tu cuerpo, él te conoce más que nadie.
