Entre las frases que más se escuchan por estos días están: yo llevo vitel toné, mi mamá prepara unos tomates rellenos, mi cuñada lleva pan dulce y turrones, la tía hace la tarta de cebolla. En algunas ocasiones el plato que se aporta a la reunión familiar va precedido por el artículo LA o EL, no se lleva una tarta cualquiera, ni un pionono salado común y corriente, va a llegar a esa fiesta EL pionono, La tarta y ya se da a entender que todo el mundo sabe, conoce, disfruta y hasta ya va saboreando ese plato desde el momento del aviso. Hace algunos años, en una telenovela bastante popular hablaban de la torta duraznela, “traje la duraznela”, “¡qué rica la duraznela!” Cerca del último capítulo los espectadores descubrimos que a la mayoría de los personajes no les gustaba y que la cocinera de esa especialidad estaba harta de prepararla. ¿Alguien se animaría a decir que no tiene ganas de comer EL pionono? ¿Alguien estaría dispuesto a afirmar en voz alta que no le gusta EL pollo en escabeche de la abuela? A veces el uso del artículo no significa que se esté haciendo referencia a una preparación muy especial sino que se trata de algo que de ninguna manera puede faltar ¿quién trae las beterabas? (o remolachas o betarragas o como se diga en el sitio que cada quien viva). Es impensable una mesa sin esa ensalada, sin esa comida. Probablemente no se trate de gustos ni de preferencias, ni de postres ni de entradas, la cuestión es que se trata de tradición. Cada familia sabe qué cosas la identifican, qué costumbres no está dispuesta a cambiar y que quiere seguir manteniendo, año a año, cena navideña tras cena navideña.
Las calles, los negocios también suelen mostrar los mismos objetos y se disfruta de ver el Papá Noel de siempre, tamaño natural que mueve las caderas mientras toca un saxofón. O el inflable, asomado a la vereda de la juguetería con renos también inflables y cajas envueltas de papeles de colores. O ese muñeco que un vecino apoya en el techo de su casa y parece que se estuviera subiendo a la terraza, con el traje rojo y envuelto en luces de colores. Una familia que armaba el arbolito pero no incluía el pesebre, un día se encontró con que el nene de cinco años había apoyado en el pie del árbol unos muñecos de transformer y del Hombre araña, porque había visto el Belén en la casa de un amiguito. ¿Nueva tradición para ese hogar?
Los perfumes son, también, parte de lo que representa una época del año, o al revés, sentir el aroma de jazmines, por ejemplo, remite inmediatamente a la víspera de navidad, es el perfume el que transporta a los primeros días de diciembre. Y es porque en el barrio hay una casa con un arbusto florecido o porque al pasar por los puestitos de flores del centro, ya se percibe la fragancia a media cuadra, entonces ya nos ubica en tiempo y espacio. Pero si el jazminero florece fuera de época, que a veces pasa, es casi inevitable que se vengan a la cabeza las cosas típicas de Navidad.
Hace unas cuantas semanas, era noviembre aún, mi hija me preguntó:
-¿Qué hay de comer?
-Hice matambre con rusa
-¡Eeeey! ¿Qué pasó? ¿Se adelantó Navidad?
