En la Argentina, la moda por consumir productos “light” se inició a mediados de la década del 80. Unos años después, con la apertura de la importación, comenzaron a ingresar al país alimentos provenientes de los Estados Unidos y de otros países, denominados “diet”, y la oferta se diversificó. Este contexto provocó cierta confusión en los consumidores, que ha llevado a que actualmente se suelan relacionar los términos “Dietético”, “Light” y “Diet” con alimentos diseñados o pensados para regímenes para la reducción de peso, cuando en realidad ello no siempre es así.
El Código Alimentario Argentino (CAA) define a los alimentos “dietéticos” como aquellos cuya composición ha sido modificada, y que se encuentran destinados a satisfacer necesidades particulares de nutrición y alimentación de determinados grupos poblacionales.
Por este motivo, no necesariamente son productos reducidos en su valor calórico. Como ejemplos de alimentos dietéticos contemplados en el CAA pueden citarse a los alimentos libres de gluten, infantiles, fortificados, suplementos dietarios y alimentos modificados en su nivel de glúcidos, lípidos, proteínas, minerales, o en su valor energético.
Un alimento solamente puede consignar en su rótulo y en su publicidad la palabra “light” “si cumple con el atributo ‘bajo’ especificado en la norma o bien si ha sido reducido en un mínimo del 25% en su contenido energético o en el nutriente declarado respecto del alimento común, siempre que cumpla además con otros requisitos especificados en la norma, lo que debe ser acompañado del “nutriente o el valor energético al que hace alusión” y, si correspondiere, del porcentaje de la reducción.

Como puede observarse, el hecho de que un alimento sea “light” no significa necesariamente que sea reducido en calorías; inclusive, su valor calórico puede ser igual o mayor. Por ejemplo, en el mercado existen galletitas reducidas en grasa que cumplen con los requisitos para declararla “light en grasas” respecto de la galletita tradicional, pero cuyo valor calórico es en determinados casos igual o superior, debido a que poseen un mayor porcentaje de hidratos de carbono.
¿Qué pasa con los productos integrales?
Otro ejemplo muy común son los productos integrales, mucha gente piensa erróneamente que estos productos adelgazan, algo que es totalmente falso. El pan, galletas, pasta, cereales o magdalenas integrales tienen las mismas calorías que los refinados. Eso sí, son más sanos y saciantes porque contienen fibra, minerales y vitaminas pero generalmente contienen más grasas, pero eso no significa que adelgacen.
Antes de comprar un producto dietético es importante mirar la etiqueta. Puede que un chocolate que no contenga azúcar tenga el doble de grasa, lo que lo hará apto para personas con el azúcar alto pero no para quienes quieran adelgazar. El aspartamo, la sacarina o el acesulfame K son los únicos edulcorantes que aportan cero calorías.

Lógicamente, consumir alimentos que contengan menos calorías que los normales puede ayudarnos a controlar el peso o a seguir una dieta de adelgazamiento, pero no podemos pretender que sólo comiendo este tipo de alimentos vayamos a adelgazar.
Deben formar parte de una dieta variada y equilibrada y también hay que tener en cuenta que comer dos light puede significar ingerir más calorías que tomar el mismo producto normal.
Si tu objetivo es no añadir calorías extra a tu dieta, sí son recomendables los productos lácteos descremados, las mermeladas rebajadas en azúcar, los refrescos light o los edulcorantes a base de sacarina y aspartamo.
El peligro está en desconocer lo que indican las fórmulas ya que muchos consumidores, creyendo que los productos que se promocionan como diet o light, no engordan, pueden llegar a comer en exceso, dejando de lado otras estrategias que efectivamente sí sirven para adelgazar como es la práctica de ejercicios, consumir alimentos en menor cantidad y cambiar los hábitos alimentarios.
En conclusión, es importante entender que no es correcto asociar la expresión “light” con “reducción del peso” o “dieta baja en calorías”.
Los productos “light” no siempre ayudan en un plan de descenso de peso, e incluso pueden aportar azúcares o grasas en cantidades no despreciables. Por eso, es importante aprender a realizar una cuidadosa lectura de los rótulos, de modo de poder elegir adecuadamente en base a los requerimientos y gustos personales. Y, por supuesto, incorporar estos productos en el marco de un plan integral de alimentación, con cambio de hábitos y ejercicio físico incluido.
A continuación, ofrecemos un ejemplo para ayudar al consumidor a realizar una correcta lectura del rótulo de los productos mencionados.

Fuente: ANMAT
Lic. María Victoria Forlizzi
Mat.546
E-mail: sabornaturalmza@gmail.com
