Si alguna vez has probado el suspiro limeño sabés que no hay opciones de vuelta de eso. Personalmente es mi postre favorito: lo dulce y envolvente de la crema y la esponjosidad del merengue. Nunca mejor puesto el nombre: suspiro. Pienso en él y suspiro. Y si además, te gusta cocinar, seguro has tratado de prepararlo, y ahí aparece este producto, casi como requisito fundamental y difícil de conseguir.

 

En principio, es leche que se deja hervir a fuego suave hasta que evapora el 60 % del agua, se envasa en latas y dura mucho tiempo.

Prima cercana de la leche condensada, la diferencia es que esta tiene azúcar.

Muy bien, pero de donde viene este producto: en la época donde no había acceso a la refrigeración, esta apareció como una forma de poder consumir leche. Lo que se hacía en las casas era volver a colocarle el agua que se le evaporó y usarla. Curioso, ¿no? Luz, una amiga peruana se asombró cuando vió la lata en mi casa y me contó esta historia de su País.

 

Ahora bien, ¿cómo se usa? Resulta que es maravillosa en los postres, ya nos lo anticipaba mi favorito, el suspiro limeño, se usa en muchas preparaciones de ese país. En flanes, en cremas, en lemmon pie, pero la gran maravilla es que se puede utilizar para reemplazar la crema de leche y sus cuantiosas calorías. Comparamos: crema 345 por 100 gr Vs. 139 de la leche evaporada. Gana por goleada. Pero, bueno, acá lo importante es el sabor. Vamos a ver cómo le va.

En la degustación:

Leche Evaporada Gloria

Aroma: a lácteos, a leche.

Sabor: suave, delicado pero memorable.

Textura: Espesa, entre leche y crema de leche.

Precio: $

¿Lo llevamos a casa?

Tengo dudas, no es ni una cosa ni otra. O me termina de convencer en relación a su precio. La buena noticia es que la podemos hacer en casa. Con paciencia ya mor, lograremos resultados similares.