Las caídas normalmente no pasan de un raspón, pero otras pueden terminar en algo más grave como fracturas y requerir de primeros auxilios. Será muy útil que contemos con un pequeño botiquín ligero y ordenado.
Heridas y raspones: siempre nos protegeremos con guantes frente al contacto con sangre. Para realizar curaciones en las heridas leves, primero limpiaremos la zona con abundante agua (limpia) o suero fisiológico. Intentaremos arrastrar toda la suciedad desde el centro a la periferia de la zona dañada. Aplicaremos antiséptico y protegeremos la herida con venda o apósito.
Si la herida es mayor y sangra, aplicaremos presión con gasas hasta que ceda la hemorragia y nunca retiraremos las gasas empapadas, iremos superponiendo gasas nuevas hasta que deje de sangrar, protegeremos y acudiremos a algún servicio médico para que valoren la necesidad de suturar o administrar la vacuna antitetánica.
Fractura de clavícula: es la fractura más frecuente de los practicantes de mountain bike, ya que es muy habitual la caída lateral sobre el hombro. Sentaremos al lesionado y en caso de que se sienta mareado por el dolor lo acostamos. Evitaremos el movimiento innecesario del lugar de la fractura haciendo un cabestrillo simple con una venda, o lo fabricaremos con la propia ropa del accidentado o con una o dos cámaras de repuesto. Intentaremos aplicar frío local si es posible y lo trasladaremos a un centro sanitario para el tratamiento definitivo.
Fractura de muñeca: pondremos al accidentado en una posición cómoda y le quitaremos los anillos, las pulseras o relojes que lleve en la extremidad afectada para evitar compresiones con el edema provocado por la fractura. Mientras llega la ayuda, se puede intentar una inmovilización transitoria siempre en la posición en que lo encontremos, que será la más cómoda y menos dolorosa.
Intentaremos acolchar el interior y por encima pondremos algo rígido como una rama o el inflador de la bici sujetándolo luego con una venda sin apretar demasiado. Será útil aplicar frío local si es posible y ubicar la muñeca lesionada por encima del nivel del corazón para disminuir el sangrado hasta que reciba la atención sanitaria requerida.
Traumatismo craneoencefálico o de columna vertebral: la prioridad en estos casos será tratar de no mover a la persona hasta que llegue la ayuda especializada, y si está consciente, convencerla de que no se mueva. Por eso, nunca retiraremos el casco a no ser que sean necesarias las maniobras de reanimación y este nos impida realizarlas.
En algunos casos si está caído boca arriba, podremos estabilizar el cuello en posición alineada y neutra, colocando objetos blandos y pesados a ambos lados de la cabeza, como mochilas para restringir los movimientos hasta que llegue la ayuda.
Elementos básicos del botiquín: un par de guantes descartables, suero fisiológico, antiséptico, gasas estériles 4 o 5 paquetes, vendas 1 grande y 1 pequeña, apósitos, puntos de aproximación, una hoja de bisturí y manta térmica.
Seguí siempre el consejo de “no hacer lo que no se sabe”. Y ante la duda pedí ayuda y cumplí sus recomendaciones, ya que la prudencia será tu mejor aliada a la hora de enfrentarte a una situación de este tipo.
