En general, es mejor pedalear sentados, porque se gasta menos energía y no suben tanto las pulsaciones. De todas maneras, muchas veces por el terreno o el cansancio físico, es necesario pedalear parados.
Las ventajas de ponerte de pie: Sirve para descansar y cambiar de posición.
Al pararte contás con una fuerza extra para pedalear con más potencia, tu peso corporal, que se une a la fuerza que hacés con los músculos extensores de la cadera (glúteos e isquiotibiales), de la rodilla (cuádriceps) y del tobillo (gemelos).
El balanceo de la bici ayuda a aplicar las fuerzas más verticales, y hacés una fuerza extra con los brazos y el tronco.
Ponerse de pie es muy útil para superar retomes duros, sirve para modificar la acción muscular, y puede suponer un pequeño descanso si llevás mucho tiempo pedaleando sentado, ya que entran en funcionamiento otras porciones y fibras musculares.
También la zona perineal es posible que se quede un poco entumecida si pasás mucho tiempo estático sobre el asiento, entonces ponerse de pie supone un alivio para que vuelva a circular bien la sangre por la zona.

Lo malo de ir de pie mucho rato: El gasto energético es mayor y aumenta el cansacio.
Pedaleando de pie se pierde tracción por quitar peso a la rueda trasera, y habrá muchas zonas en donde será imposible pedalear de pie, ya que el terreno en mountain bike es muy irregular.
Si notás que te ponés mucho tiempo de pie, es posible que la colocación de tu asiento no sea la correcta.
Te recomendamos que en subidas largas, bajes uno o dos piñones (cada 5-7 minutos), y pedalees de pie durante 30 segundos o un minuto, para volver a sentarte.
