En Argentina, hablar de ilícitos es lo más normal. Los fiscales que investigan son tentados para nuevos cargos o los jueces, por rara casualidad, nunca fallan. Si la doctora Carrió los denuncia, está loca, no tiene los patitos alineados, o los radicales lo hacen porque no tienen proyectos. Mirando libros, me llamó la atención un título: Hablen con Julio. Luego de hojearlo pensé: “¿Lo compro para satisfacer mi curiosidad o para amargarme?”.
Sinceramente, me siento impotente ante tanta corrupción, al decir el señor K, cuando de obras públicas se trata, “hablen con Julio”, que no es otro que Julio Miguel de Vido, conocido por el sobreprecio de las obras. Otro del mismo ministerio es Ricardo Jaime, secretario de Transporte, quien reparte los subsidios. Como dato: en el 2006 repartió 1.328 millones de pesos. La relación Jaime-Moyano (CGT) es tan estrecha que, según el libro, desde el 2003 Moyano y su gente recibieron 643 millones de pesos. Seguir hablando de estos personajes K nos predispondría a convertirnos en guerrilleros de las FARC y actuar como si fuéramos la Justicia. ¡Ojalá algún día paguen los culpables!
