Una mujer compró un boleto que le había costado 5 euros en una agencia en la localidad de Nápoles. Al raspar los números, descubrió que había ganado 500 mil euros.
Aún no convencida de lo que estaba viendo, le pidió confirmación a la joven empleada de la tienda: pasando el boleto por debajo del lector óptico, confirmó que no era ni un sueño ni una broma. Luego, para una nueva y definitiva confirmación, se lo entregó al dueño del estanco, y en ese momento el hombre se puso el casco y se escapó dejando atónitos a los presentes.
Minutos más tarde, el boleto robado por el propietario de la agencia fue bloqueado por la Agencia de Impuestos Especiales, Aduanas y Monopolio (ADM), por iniciativa del director de la Oficina de Loterías y Juegos Numéricos, Stefano Saracchi .
Tras un momento de comprensible desconcierto, la mujer se dio cuenta de lo que le había pasado y se dirigió a la comisaría más cercana a presentar una denuncia. Allí contó cómo se habían desarrollado los hechos y comenzó la persecución de quién había desaparecido con el boleto ganador.

