Coloridas, vistosas y sofisticadas. Las flores llenan los platos de altura y dan una sensación de alta cocina. La mayoría de las veces que las coloco en un plato siempre veo sus caras, algunos se sonríen y les fascina la idea, otros desconfían.  Y muchos me preguntan: ¿se pueden comer? Claro que sí, respondo. Y ahí con un poco de miedo, algunos acceden y otros las dejan de lado.

Flores, pétalos y capullos. Hermosos y novedosos en las cocinas modernas.

Las flores han llegado con todo a los platos, y con motivos, por que dan belleza a las preparaciones y colores que de otra manera es difícil obtener.

Si no las conocés, podés ir por una cajita en el Mercado Central o e alguna tienda de productos gourmet y lucirte.

Te recomiendo que las compres y no te animes a comer cualquier flor que encuentres por ahí, ya que estas son cultivadas especialmente para ser comestibles, sin químicos. Al igual que con los hongos debemos tener cuidado ya que podemos intoxicarnos.

Acá te pongo un listado de las que son comestibles:

Caléndula (naranja, amarilla o morada), taco de reina, borraja azul y blanca, flores de lavanda, zucchini, viola o mostaza, clavelina, rosas, lonicera, alcaucil, brócoli, coliflor, alcaparra, ciboulette, crisantemo, de cítricos, lilas, pensamientos, azahar, jazmín, romero.

Las flores son vistosas y además algunas tienen sabores deliciosos.

Pero como siempre decimos, basta de cháchara y vamos a probarlas:

 

En la degustación:

Flores comestibles

Aroma: a flores, a polen.

Sabor: depende de la variedad, pero en general: herbacas y ácidas.

Textura: crujientes.

Precio: $20 la cajita.

¿Lo llevamos a casa?

Sí, para ocasiones especiales, decorar platos en una ocasión especial, para una cena de fin de semana, se cupleaños. Para una torta. Aunque no es de primera necesidad es una de esas cosas que alegran la cocina sin hacer mal y aportando color y modernidad.