La Unión Europea está un paso más cerca de prohibir la venta de automotores nuevos que funcionen con combustibles líquidos convencionales.

El Parlamento Europeo votó a favor de un acuerdo del Consejo que exige que todos los autos y furgonetas nuevos produzcan cero emisiones para 2035. La medida también revisa algunos objetivos para 2030. Las autoridades exigirán ahora que al menos el 25% de las ventas de coches (y el 17% de las furgonetas) sean modelos de emisiones cero si una empresa quiere optar a incentivos entre 2025 y 2029. El incentivo desaparecerá en 2030.

Las nuevas normas encargan a la Comisión Europea que vigile los logros en el mundo real. Tendrá hasta 2025 para desarrollar una forma de comunicar los datos sobre las emisiones del “ciclo de vida completo” de los vehículos vendidos en la UE, y a partir de 2026 hará un seguimiento de la diferencia entre los límites de emisiones y los datos reales de consumo. A partir de finales de 2025, la Comisión publicará actualizaciones cada dos años para medir los avances hacia un transporte sin emisiones.

El Consejo aún tiene que aprobar el texto antes de que se publique en el Diario Oficial de la UE y entre en vigencia. La medida suaviza las normas de transición anteriores a 2035 para los fabricantes de automóviles nicho que produzcan menos de 10.000 coches nuevos o 22.000 furgonetas nuevas al año, y los que fabriquen menos de 1.000 coches al año seguirán estando exentos.

Sin embargo, la aprobación final es en gran medida una formalidad, y la prohibición de la venta de automotores a combustibles fósiles que la UE lleva años imponiendo ya ha surtido el efecto deseado. Fabricantes como GM, Stellantis, Volvo y VW ya tienen previsto poner fin a todas las ventas de coches con motor de combustión en la región (y posiblmente en todo el mundo) para 2035 o antes, mientras que marcas como Renault se han comprometido a electrificar la mayor parte de su gama a partir de 2025. El cambio está en marcha, sólo es cuestión de ver qué empresas lo completan primero.