Te despertás más cansada que lo habitual y, como es lógico, seguramente culpas al bendito estrés o tal vez, a que no lográs descansar lo suficiente. Los olores que antes te gustaban ahora te provocan rechazo. ¡Y qué decir de tu humor! La “bipolaridad” anímica comienza a llamar a más de uno la atención. Frente a este panorama puede que por tu mente se cruce la frase: “¿Estaré embarazada?”.

Antes de acudir a los tradicionales test de embarazo que junto con la visita al médico o ginecólogo, son la manera más precisa de determinar si estás o no esperando un bebé, también hay una serie de señales que pueden ponerte en “alerta”.
Veamos entonces, cuáles son los primeros signos del embarazo más frecuentes.
1. Cansancio o fatiga. Por sí solo, el cansancio es un difícil detector de un posible embarazo, ya que suele ir más asociado con el estrés o la falta de sueño. Sin embargo, la fatiga suele ser una pesada compañera en estas primeras semanas de gestación. Si crees estar embarazada, intenta combatirla descansando más y comiendo mejor, en lugar de recurrir a bebidas estimulantes, como la cafeína o teína.

2. Falta en la menstruación. Aunque es lo primero que se viene a la mente a la hora de considerar un posible embarazo, tener una ‘falta’ no siempre es sinónimo de estar esperando un bebé, al menos no exclusivamente. Las irregularidades en el ciclo menstrual son frecuentes a cualquier edad (en mujeres jóvenes pero también en las que se acercan a la menopausia), y pueden estar provocadas tanto por estrés como por cambios hormonales o por la propia fatiga que comentábamos anteriormente.
3. Sangrado muy leve. Otro síntoma habitual que suele seguir a los posteriores seis o doce días de la concepción es el sangrado, muy leve, así como los calambres en el bajo vientre, similares a los calambres menstruales, y que pueden estar asociados a la implantación del óvulo fecundado en la pared uterina. Se denomina ‘sangrado de implantación’.
4. Asco por algunas comidas y olores. Se llama aversión a ciertos alimentos y es muy común durante todo el ciclo del embarazo. Si la gestación acaba de producirse, es normal que algunos olores a ciertas comidas que antes sí gustaban, ahora produzcan una sensación de asco incontrolable. Incluso puede llegar a producir náuseas.
Aunque no se sabe con seguridad, esto podría ser uno de los efectos colaterales del rápido aumento en los niveles de estrógeno en el organismo, que es la hormona que distribuye la grasa corporal. También podrías notar que algunas comidas que antes disfrutabas, ahora te causan repulsión.
5. Pecho más grande o más sensible al tacto. Los cambios en el tamaño del pecho son otro indicador temprano del embarazo, manifestándose entre la primera y la segunda semana de gestación.

6. Hinhazón abdominal. Los cambios hormonales que una mujer sufre durante el embarazo sin múltiples por lo que es normal que uno de ellos sea sentirse hinchada. Es muy parecido a la sensación que tienen las mujeres durante la menstruación.
Por este motivo, la ropa puede apretar en la cintura desde muy temprano en el embarazo, aunque el útero aún esté muy pequeño y a penas se haya desarrollado el feto.
No te preocupes porque, poco a poco, y a medida que el embarazo se vaya desarrollando sólo se sentirá la barriguita con el bebé.
7. Naúseas. Uno de los síntomas más molestos y también más evidentes son las naúseas. Matutinas o no, suelen aparecer a la segunda semana de producirse la concepción, y prolongarse durante un período de cuatro meses o incluso más. Las culpables en este caso vuelven a ser las hormonas, en concreto la HCG (también llamada gonadotrofina coriónica humana), una hormona producida por el embrión, que promueve la secreción de progesterona, enriqueciendo el útero para que pueda sostener el desarrollo del bebé.

8. Ganas de ir al baño frecuentes. Durante todo el embarazo, también en las primeras semanas, el crecimiento del útero tiende a empujar la vejiga, aumentando con ello las visitas al baño casi sin darnos cuenta del por qué.

9. Estreñimiento. El estreñimiento suele ser la otra cara de la moneda, también asociado a los altos niveles de progesterona del cuerpo, que ralentizan el proceso de digestión y del paso de los alimentos a través del tracto intestinal. Fundamental beber agua para mantener activo el sistema digestivo, comer frutas y verduras ricas en fibra y hacer ejercicio para evitar molestias mayores en etapas posteriores de la gestación.
10. Cambios de humor. Aunque los cambios de humor se suelen asociar al síndrome premenstrual, el cóctel de hormonas que acompaña a las primeras semanas de embarazo también puede disparar la sensibilidad femenina, haciendo que vayas de la risa al enojo sin explicación.

11. Dolores espalda. También asociados a los cambios hormonales, los dolores de espalda suelen aumentar progresivamente a medida que avanza el embarazo, ya que los músculos suelen distenderse a medida que el cuerpo va ganando peso.
Así es que ya sabés. Si estás sospechando que podrías esta en la “dulce espera” y algunos de estos signos comienzan a ser cada vez más frecuentes, acudí a tu médico ginecólogo para confirmar si es que vas a ser finalmente, ¡mamá!
