Recuperar un paseo tradicional y querido por los mendocinos y visitado con devoción por miles de turistas cada año debe ser primordial. Puede no ser un tema de preocupación inmediata, pero el cierre del paso al Cerro de la Gloria durante la noche fue, en su momento, una medida inédita y que molestó a los ciudadanos de esta provincia, no porque fueran todos cada noche a disfrutar de la espectacular vista, sino por la imposibilidad de poder hacerlo cuando se quisiera.

    Claro que también nos hizo dar cuenta de que el problema de la inseguridad, que ya es más una costumbre que una noticia, nos afecta en nuestros más normales comportamientos. ¿Quién no fue una noche de verano, con amigos, con familiares, al Cerro de la Gloria? Hoy, eso no se puede hacer. Está prohibido.

    La decisión de las autoridades de analizar su reapertura las 24 horas es acertada y ojalá responda a mejoras en los índices de asaltos en el querido Parque General San Martín. Si no es así, el Estado debe garantizar la seguridad de los paseantes y recuperar uno de los atractivos principales de la provincia, el que aún está intentando convertirse en un destino turístico sólido, más allá del tipo de cambio o del boom de los vinos.