Cuando decidís dejar de fumar se producen cambios en tu organismo y es la oportunidad para que empieces la actividad física: en tu casa, en el parque o en el gym. Entrenando te ayuda a ¡comenzar con el ejercicio ya!
Durante el primer día
La presión arterial y el ritmo cardíaco se reducen a los valores normales, la temperatura corporal de las manos y pies se incrementan al nivel normal. Los niveles de monóxido de carbono en sangre bajan, el nivel de oxígeno en sangre aumenta a niveles normales.
Al segundo día
El riesgo de un ataque cardíaco súbito se reduce.
Al tercer día
Las terminaciones nerviosas comienzan a regenerarse, los sentidos del olfato y el gusto se normalizan.
Los primeros tres meses
Mejora la circulación y tenés más facilidades para caminar. Los pulmones trabajan mejor y las heridas se curan más rápidamente.
Entre el cuarto y noveno mes
Tendrás más energía en todos los sentidos. Los síntomas relacionados con el tabaco y la nicotina como la tos, la congestión nasal, la fatiga y la dificultad respiratoria, mejorarán notablemente. Sufrirás menos enfermedades, resfriados y ataques de asma. No volverás a tener dificultad para respirar con las actividades diarias.
A partir del año
El riesgo de cardiopatía coronaria es la mitad que el de alguien que aún consume tabaco.
¿Qué esperás para dejar de fumar y activarte?
