Las privatizaciones, concesiones y licitaciones, además de las malas gestiones han desangrado y paralizado a este país, que no termina de despegar. Las consecuencias las sufre la población. El narcotráfico como caravana de hormigas ha ido trepando hasta las altas esferas, y se han chupado a la juventud. La Justicia sobradamente lenta para beneficio de los corruptos debe apurar los pasos y ser enérgica y tajante como un rayo. Debemos impedir que algunos funcionarios abandonen el país una vez que terminen sus mandatos y responder ante la sociedad y la Justicia, por el festival de sueldos, el carnaval de los fondos de la Anses, y los tremendos daños causados a todos los jubilados.