Si después de leer estos cinco beneficios seguís sin salir a correr…te prometemos seguir insistiendo.
El running mejora la autoconfianza: establecer objetivos reales y alcanzarlos, proporciona una sensación de control que refuerza tu confianza.
Ayuda a conocer y superar los límites mentales: un runner comienza corriendo 20 minutos por su cuenta y termina marcándose el objetivo de correr una maratón. Supera otro tipo de adversidades mucho más complejas: familiares, laborales o de salud.
El running favorece una mayor productividad y sensación de control del tiempo: te permite focalizar la atención en los propios pensamientos más que ninguna otra actividad física, ya que es el único deporte que no interactúa con ningún otro aparato o material.
Contribuye a favorecer la capacidad de aprendizaje, el rendimiento cognoscitivo y frenar el declive del funcionamiento cerebral: esto es debido al efecto de varios mecanismos neurobiológicos como el incremento de los niveles de BNDF en el cerebro, una proteína que estimula el crecimiento y longevidad de las neuronas y de norepinefrina, neurotransmisor que mejora la atención y la concentración.
Las personas que realizan ejercicio físico intenso aprenden un 20% más rápido e incluso mejoran la retención a largo plazo respecto a aquellos que mantienen una vida sedentaria. ¿A qué se debe? Esta situación es motivada por el incremento de los niveles de la proteína BDNF.

Seguí en entrenando, te daremos más motivos para que empieces a correr ¡ya!
