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Mattel lanzó por primera vez en su historia una Barbie que representa el espectro autista, una muñeca diseñada para reflejar de manera respetuosa distintas características de la neurodivergencia. El lanzamiento se incorporó a la línea Barbie Fashionistas y volvió a poner en discusión el rol de los juguetes en la construcción de valores desde edades tempranas.

Desde la compañía explicaron que el objetivo fue que “más niñas y niños puedan verse reflejados en el juego” y que la diversidad sea percibida como parte natural de la sociedad. En ese sentido, remarcaron que el diseño no respondió a estereotipos ni a una mirada simplificada del espectro.

La muñeca fue desarrollada en colaboración con la Red para la Autodeterminación Autista (ASAN), junto a especialistas, familias y personas autistas. Ese trabajo permitió incorporar elementos vinculados a necesidades sensoriales y sociales frecuentes, sin caer en representaciones caricaturescas.

Foto: Mattel

Entre sus principales características, la Barbie presenta una mirada ligeramente desviada, en referencia a personas que evitan el contacto visual directo. Además, cuenta con articulaciones en codos y muñecas que permiten reproducir movimientos asociados al stimming, conductas de autoestimulación que algunas personas utilizan para regular estímulos o expresar emociones.

El diseño de la vestimenta también fue adaptado. El vestido tiene una silueta holgada y un tejido suave, pensado para minimizar el contacto con la piel y contemplar la hipersensibilidad táctil, una condición frecuente dentro del espectro autista.

La muñeca incluye, además, distintos accesorios de apoyo sensorial y comunicacional. Entre ellos, auriculares con cancelación de ruido para entornos con sobrecarga auditiva, una tableta de Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA), utilizada por personas con dificultades en el lenguaje verbal, y un fidget spinner, objeto asociado a la regulación del estrés y la concentración.

Especialistas señalan que los juguetes cumplen un rol formativo, incluso cuando no tienen un fin educativo explícito. En ese marco, la incorporación de una Barbie que representa el espectro autista apunta a normalizar las diferencias desde la infancia, fomentar el diálogo entre niños, familias y educadores, y contribuir a la reducción de estigmas sociales.

Desde Mattel indicaron que la iniciativa se enmarca en una política de responsabilidad social sostenida. La muñeca no busca definir cómo debe ser una persona, sino reforzar la idea de que no existe una única forma correcta de habitar el mundo, un mensaje que adquiere mayor impacto al provenir de un ícono global como Barbie.