Este viernes, a las 20, en ContraCorriente Cultural (Federico Moreno 1691, Ciudad), se presenta el poemario Flores para una entraña anudada, de Paula Mengali, editado por Fractura Ediciones.
La presentación estará a cargo de Melissa Carrasco, directora de la editorial, habrá música interpretada por Yamila Perdicaro y Nahuel Oliva, y los comentarios de la poeta Vera Jereb. La entrada es libre y gratuita.
Flores para una entraña anudada presenta, según expresa la poeta, “una atmósfera particular y etérea, una traslación desde el afuera, lo cosmogónico, lo hostil, explorando con sutileza la naturaleza de búsqueda en el planeta tierra, lo errante humano y la interacción con lo que nos rodea”.
La autora traspasa el umbral con sensibilidad hacia lo interno, adentra “a un lugar seguro, de descanso, de hogar“. Va “tejiendo flores del mundo a los poemas, que son flores de nadie”, y las apropia “para hacerlas parte de la dramaturgia colectiva”. “A veces, funcionan de bálsamo; otras, llevan espinas.
Flores de muchos tipos desde la perspectiva humana y social, sin la escapatoria de la naturaleza de la creación y de los ciclos de la tierra, para trasladarlas, casi al final del poemario, a lo que se une a la infancia”, dice Paula, a su entraña personal.

Sobre la autora
Paula creció en El Algarrobal, Mendoza, rodeada de lo que ella considera como estimulantes para el camino de la escritura. Creció entre animales, flores y frutos. “Me ata mi pasado cargado de flores y apocalipsis”, expresa en uno de sus poemas. La infancia fue su hogar seguro, las figuras de mujeres de su árbol genealógico, artilugios y criaturas que aún recuerda como portales.
La escritora se desarrolló en áreas de la Salud. Por curiosidad, se inició en la Arqueología y la poesía. Cursó talleres de escritura narrativa y poesía durante algunos años. Fue seleccionada para publicar en la antología Pesos Pesados- textos gordoactivos (2022, Fractura Ediciones).
Reconoce el influjo del Surrealismo en su creación. Otros poetas, como Federico García Lorca y Alejandra Pizarnik, forjaron su entusiasmo a la hora de escribir. Se sumergió, en su búsqueda, en las áreas artísticas de la pintura, el canto y el teatro, y logró conciliar todo el bagaje en este poemario. La autora condensa la naturaleza onírica, juega y atraviesa dos mundos y permite trasladarse de manera sensible al hogar propio, de flores, imperfecto, humano y de aceptación.
Compartimos uno de los poemas de Flores para una entraña anudada:
Si me presiona el mundo ataré flores /a mi conciencia
de guirnaldas a margaritas
arrancaré raíces de macetas llenas de soledad
esparciré en un pequeño espacio
/semillas de pensamientos
copularé la tundra en la ciudad
la guardaré en mi placard ambulante
/de flores recolectadas
para las ocasiones de festividad
