En la calle Lamadrid 716 de Dorrego, Guaymallén, una puerta pintada con colores alegres da la bienvenida a un mundo donde el arte no solo se aprende, sino que también se vive, se comparte y transforma. Flor de Lis es mucho más que un taller artístico: es un proyecto gestado con sensibilidad, experiencia y convicción, donde convergen la pedagogía Waldorf, la inclusión de personas con discapacidad, el enfoque terapéutico del arte y una profunda mirada espiritual.

La responsable de esta propuesta es Paris Sosa, artista visual, docente con más de 20 años de trayectoria y facilitadora social formada en pedagogía antroposófica quien, junto a Melisa Aparo, profesora de literatura, llevan adelante este proyecto.

En esta entrevista, Paris Sosa comparte las vivencias que la llevaron a crear este espacio, su mirada sobre el arte como herramienta integradora, y las múltiples propuestas que ofrece este nuevo punto de encuentro cultural.

¿Cómo definirías a Flor de Lis?

Es un taller o espacio artístico dedicado principalmente a las artes visuales, pero está abierto también a talleristas de otros géneros artísticos, como el literario, la música… Está dirigido a todas las edades: infancias, jóvenes, adultos, adultos mayores y personas con distintas capacidades.

¿Tenés experiencia previa con talleres de este tipo?

Sí, ya tengo experiencia en talleres con enfoque holístico para personas con discapacidad. Trabajé en un centro de rehabilitación para personas con esclerosis múltiple, ACV, entre otras condiciones.

¡Qué bueno! ¿Y todo eso se puede hacer también en Flor de Lis?

Sí, esa era la idea: ofrecer un centro de arte-terapia. Las artes visuales —y el arte en general— operan de manera terapéutica. Flor de Lis es un taller que ofrece un espacio de expansión hacia la creatividad, como un espacio de encuentro, de socialización. En mi experiencia, que fueron ocho años trabajando con este grupo, fue un proceso muy enriquecedor. Tiene un componente social muy fuerte: compartir experiencias, el encuentro humano, y también el hecho gratificante de producir algo bello. Personas con dificultades motrices descubren que aún pueden crear, que no todo está perdido, que hay una manera. Eso también conecta con proyectos productivos, como ferias o la posibilidad de regalar lo que crean.

¿Cuánto tiempo trabajaste en ese centro?

Estuve cinco años en el centro, y después trabajé de manera autogestiva e itinerante tres años más, como voluntaria.

¿Y cuál ha sido tu formación?

Estudié Artes Visuales en la Universidad Nacional de Cuyo. Me gradué como profesora de grado universitario en Artes Visuales. Luego me formé como maestra Waldorf en la Escuela de Formación en Pedagogía Waldorf. También soy facilitadora social del Programa Germinar. Creo que el arte puede ser un punto de confluencia social para personas con todas las capacidades.

¿Con qué grupos has trabajado? ¿Niños, jóvenes, adultos?

Empecé en primaria, antes de recibirme, como estudiante de 5to año. Luego abrí un taller en mi barrio, fue muy lindo. Después volví al sistema escolar, donde ya se empezaban a integrar estudiantes con CUD. Siempre lo tomé como una oportunidad para investigar. Si llegaba un chico con TDH, por ejemplo, me ponía a estudiar sobre eso. Creo que es nuestra responsabilidad como docentes seguirnos formando, porque trabajamos con personas.

¿Y al centro de rehabilitación donde trabajaste cómo llegaste?

Me contrataron para dar talleres de arte. Estaba dirigido a personas con esclerosis múltiple, ACV, artritis reumatoidea… todas condiciones que afectaban la motricidad. Algunos tenían movilidad reducida en hombros, codos, manos… pero encontraban la forma. Incluso, había pintoras que pintaban con la boca. Lo más gratificante era escuchar: “Siento que mi vida tiene sentido otra vez”. Ese tipo de respuestas te marca.

¿Y fue después de eso que nace Flor de Lis?

Flor de Lis abrió sus puertas el 23 de mayo del 2025, en calle Lamadrid 716, en Dorrego.

¡Hace muy poco!

Exacto. Por eso agradezco muchísimo esta entrevista. Todavía no es muy conocido el lugar, y esto ayuda a que más personas se enteren. Es un espacio artístico cuidado, inclusivo, para jóvenes, niños y adultos.

¿Cómo estás organizando los grupos? ¿Los dividís por edades, capacidades?

Sí, desde la pedagogía Waldorf aprendemos que las necesidades cambian según la edad. Es importante separar los grupos. La primera infancia tiene una manera de experimentar el arte diferente a la adolescencia.

Mencionaste la pedagogía Waldorf, ¿estudiaste formalmente?

Sí, estudié durante cinco años en la Escuela de Formación en Pedagogía Waldorf. Actualmente sigo formándome en los seminarios de secundaria Waldorf.

¿Qué es el Programa Germinar?

Es un programa de desarrollo social reconocido a nivel mundial. Forma líderes y emprendedores con base en la antroposofía. Allí obtuve el certificado de facilitadora social, lo que me da herramientas para desarrollar proyectos autogestivos.

Volviendo a Flor de Lis, ¿qué propuestas hay actualmente?

Varias propuestas: arte para niños y para jóvenes. Para estos últimos hay una propuesta de grabado, donde trabajamos el claroscuro, que refleja también el mundo emocional de los adolescentes. También hay propuestas de dibujo y pintura, pero aún no abrimos ese grupo. Para adultos: los sábados, con modalidad workshop. Son encuentros de 4 horas para pintura o cerámica. Pueden venir con mate, música, lo que quieran. Es un espacio libre y creativo. También hay un taller literario de escritura, coordinado por Ana Ocáterli, y taller de música, con Cristian Cendra, los miércoles.

Paris Sosa, junto a Ana Ocáterli.

¡Qué hermoso todo lo que contás! En el taller de adultos, el workshop, también pueden llevarse sus piezas, ¿no? Por ejemplo, ¿las cerámicas?

Sí, claro. Pueden aprender todo el proceso de colada cerámica, hacer su taza, su mate, su vajilla, decorarla y llevársela. Lo mismo con los cuadros: enseñamos todas las técnicas —acuarela, dibujo, tinta china, óleo, acrílico, esmalte sintético—. También trabajamos grabado saludable, sin materiales tóxicos. Hay una mirada medioambientalista, de usar materiales lo más nobles y menos dañinos posible.

Taller de grabado para adolescentes.

¡Eso me parece fundamental!

Totalmente. Por ejemplo, las acuarelas que uso con niños son orgánicas y el papel es de alta calidad. El niño experimenta desde temprana edad una calidad artística importante. La temática y la técnica se ajustan a su edad, y aprende armonías de color. A los 12 años puede ser ya un muy buen pintor. No está “pasando el rato”, está aprendiendo de verdad. La idea también es ir de a poco incluyendo cada vez más expresiones artísticas. Hace poco tuvimos el placer de que nuestro espacio fuera elegido para una ronda cumbiera. Fue un encuentro de cumbia colombiana entre dos grupos: Las Hijas del Tamal, que vinieron de Capilla del Monte (Córdoba), y La bozá, un grupo mendocino que también hace cumbia colombiana.

¡Qué interesante!

Sí, una de las integrantes de La bozá sabía que mi espacio estaba abierto a todas las artes, y como necesitaban un lugar para ensayar antes de una presentación se los ofrecí. Fue un “precalentamiento”, un ensayo. También está la posibilidad de que den un taller de tambores más adelante en Flor de Lis.

Cuando escuché el nombre del espacio, me encantó, porque yo también me llamo Lis.

¡Qué lindo! El significado de la flor de Lis es muy hermoso. Representa valores espirituales, y también tiene mucho sentido dentro de la pedagogía Waldorf, un sistema pedagógico que contempla al ser humano en su totalidad: mental, emocional, físico, espiritual. No somos partes separadas, somos un todo. Y esta pedagogía estudia profundamente ese desarrollo integral del ser humano.

Entonces, ¿vos llegaste a esta pedagogía después de tu formación universitaria en la UNCuyo?

Sí. Pude combinar perfectamente ambas formaciones. Además, por cuenta propia soy artista visual. Mi búsqueda artística también es una búsqueda espiritual, así que está todo profundamente conectado.

¿Y qué tipo de obra hacés como artista?

Hago de todo un poco. Últimamente, más acuarela, pero también trabajé mucho con óleo. En cerámica, realizo tanto piezas de uso cotidiano como esculturas en pequeño formato. A veces participo en exposiciones grupales. Ahora, por ejemplo, vamos a exponer en el ECA (Espacio Contemporáneo de Arte) con el equipo docente de la Escuela Provincial de Bellas Artes.

¿Estás dando clases ahí?

Sí, actualmente doy pintura, escultura y prácticas profesionalizantes en la Escuela de Bellas Artes.

Conozco mucha gente que estudió allí, y todos coinciden en que fue una experiencia artística y humana muy profunda.

Sigue siendo así. Es un lugar muy especial. Los estudiantes ya vienen con una vocación artística clara, con una disposición distinta. Y además están muchas horas allí: desde la mañana hasta la tarde. Funciona como una escuela técnica, incluso, con más carga horaria.

¿Y qué enseñás específicamente?

Doy Pintura en 4° y 5° año, Escultura en 4°, y Prácticas Profesionalizantes en Artes Visuales también en 4°. Además, en la Escuela Química Argentina doy Artes Visuales en segundo año. En todos los espacios llevo conmigo la pedagogía Waldorf, que enriquece mucho la forma de enseñar.

Paris y Melisa visitaron la Redacción de El Sol.

¿Cuántos años llevás en la docencia?

Veinte años. Empecé a dar clases incluso antes de recibirme. He trabajado con todas las edades y me gustan todas. Por eso también sentí la necesidad de abrir un taller: un espacio de creación libre, sin las limitaciones estructurales de la escuela. Un lugar donde pintar, experimentar… y sentir que está bien, que no tiene que ser perfecto, que simplemente se puede crear. Crear es lo natural, porque el arte es un derecho.

A veces el límite es justamente eso: no tener un espacio, ¿no?

Exacto. En la escuela tradicional, muchas veces no hay ese espacio libre. Muchas veces no están considerados los espacios dedicados exclusivamente a talleres artísticos, siendo que son muy importantes para aprender.

¡Excelente! Me encanta que el Taller Flor de Lis sea un espacio inclusivo, abierto a todas las edades y capacidades. Muchísimas gracias, Paris.

Gracias a vos por el espacio. Espero que más personas se acerquen y puedan encontrar en el arte un lugar de conexión, expresión y sanación.

Todas las propuestas de Flor de Lis

Talleres de arte

Para niños (6 a 8 años): Martes de 18:30 a 20:30. Si surgen niños de 9 a 12, abriré otro grupo.

Para jóvenes: Los viernes de 19:00 a 21:30 hay una propuesta de grabado, donde trabajamos el claroscuro, que refleja también el mundo emocional de los adolescentes. También hay propuestas de dibujo y pintura, pero aún no abrimos ese grupo.

Para adultos: Los sábados, con modalidad workshop. Son encuentros de 4 horas para pintura o cerámica. Pueden venir con mate, música, lo que quieran. Es un espacio libre y creativo.

Taller de escritura creativaPermiso para escribir” (coordina Ana Ocáterli, poeta, editora independiente y especialista en Lectura, Escritura y Educación por FLACSO). Los jueves de 15.30 a 17.31.

Taller de música (coordina Cristian Cendra, profesor de música, técnico de sonido, productor musical. Bajista, compositor y arreglador en Velenio funk y otros proyectos con 30 años de trayectoria. Los miércoles a las 16.

Más información sobre las actividades en las redes: https://www.instagram.com/taller_de_arte_flor_de_lis/