Belén Domizio tiene 37 años y es mendocina. En el 2020 se enfermó gravemente, tuvo mielitis transversa, una inflamación de la médula. Esto provocó que, en un lapso de una hora, no pudiera mover del cuello hacia abajo nada de su cuerpo. Recientemente, publicó “El Camino de las Magnolias”, una novela autobiográfica que también es un relato de amor. El libro se presentó este jueves 12 de diciembre en Gulerie Bistró, un restaurante ubicado en Chacras de Coria. Se puede conseguir en Amazon y en las redes.
Belén se dedica profesionalmente a la veterinaria. A ella siempre le gustó hacer deporte, es simpática y sonríe constantemente. Sin embargo, tuvo que superar un episodio durísimo en su vida. El 17 de noviembre del 2020, hace poco más de 4 años, de “una hora para otra” quedó cuadripléjica. Estaba corriendo, una actividad de rutina para ella, cuando sintió un dolor muy fuerte en el pecho y, días después, los médicos descubrieron que se trataba de una mielitis transversa.
¿Qué es la mielitis transversa?
La mielitis es una inflamación de la médula. No se trata de una enfermedad en sí misma, sino de la forma de describir esta inflamación. Y es transversa porque la médula recorre de forma longitudinal de esta forma. En el caso de Belén, fue desde la segunda a la séptima vértebra; casi toda la médula cervical. “No se sabe exactamente por qué me pasó”, cuenta quien, para adaptarse a su nueva realidad, pasó de trabajar en dos veterinarias y a ser becaria del Conicet.

Renacer y sanar en la escritura
Luego de cuatro años, Belén “volvió a nacer”. Hoy lleva una vida con normalidad e independencia total, tuvo que atravesar un largo proceso de recuperación y todavía tiene algunas secuelas que sigue, día a día, intentando superar.
Belén pasó más de un mes internada en un hospital mendocino, incluso, estuvo 10 días en Terapia Intensiva y luego buscó un centro médico que está considerado como uno de los mejores del país: el Centro de rehabilitación neurológica y cognitiva Fleni.
Sobre ese proceso, Belén relata: “Fue como estar entrenando para las Olimpíadas ese lugar. Todo súper intensivo. Me tenía que quedar tres meses y, en dos, pude irme. Logré el objetivo, que era movilizarme por mí misma, aún con la discapacidad que me quedó. Toda esa recuperación fue terrible, porque primero no sentía nada y, en el momento que empecé a sentir, me dolía hasta vivir. Eran unas crisis de dolor muy fuerte en todo el cuerpo. Tenía que funcionar con ese dolor. Volví a caminar y seguí en tratamiento para rehabilitar la vejiga. Fue lo más difícil, muy angustioso, porque no quería salir a la calle ni exponerme a situaciones feas. Hice mucha terapia con psicólogo, sigo haciendo”.
Tras dos meses, el regreso a Mendoza no fue fácil. La lucha que atravesó Belén no sólo fue física sino también emocional. Pero hubo un momento en que tuvo una señal. Sus manos, que es lo que actualmente más afectado tiene, podían escribir.
“Para mí fue súper raro, porque no podía mover absolutamente nada, y en el Fleni me pusieron un adaptador en la mano y pude escribir; lo único de que no había perdido era la motricidad de algunos dedos. Sentí que eso era una señal de algo”, confiesa.

Un cuaderno: el regalo que cambió todo
El año pasado, una amiga le regaló un cuaderno. “Siempre le contaba cosas de la recuperación, y ella sugirió que escribiera mi historia. Empecé a escribir cosas que me pasaban, si me sentía muy mal, me ponía a escribir. Una palabra que se repite mucho en ‘El Camino de las Magnolias’ es aceptación. En ese cuaderno escribía “aceptación” como un ejercicio para mantenerme positiva o dibujaba cosas. Fue mi forma de expresarme en mi recuperación”, remarca.
Este año lo dedicó a escribir su historia, y su trabajo vio la luz tras la publicación de “El camino de las magnolias”. El libro es también una historia de amor porque relata la conformación de una pareja. Cuando Belén sufrió el episodio que dio comienzo a su enfermedad, llevaba unos pocos meses de relación con su actual esposo. En las páginas se plasma la historia de amor entre los dos. Lo que atravesaron juntos hizo que se conocieran en la adversidad, en ese momento difícil. Todo consolidó y fortaleció a la pareja.
“El libro tiene muchas cosas, no solamente mi recuperación en sí, sino también muchas cosas de mi vida pasada que gracias a la mielitis comprendí. Fue una transformación, no es agradable lo que pasé, pero en muchos aspectos me siento mucho más conforme con la persona que soy ahora que con la que era antes. Estoy mucho más feliz a pesar de que tengo restricciones físicas, tengo una vida maravillosa y me considero una persona súper privilegiada”, concluye, sonriendo, Belén.

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