El cohete Proton-M, lanzado hacia fines de la semana pasada, tenía la misión de poner en órbita el satélite de comunicaciones mexicano MexSat-1 construído por Boeing Satellite Systems.

Por motivos que se intentar determinar, el cohete estalló en el aire a tan sólo 500 segundos de producido el despegue y a una altitud de 161 kilómetros. Los restos de la nave, entre los que se encontraba el satélite “Centenario” (nombre popular del aparato en México), cayeron en el norte de Siberia.

El satélite Centenario estaba destinado a dar servicios móviles de comunicación por medio de voz, datos y video, también ampliaría la cobertura de Internet a áreas remotas. Este aparato de 5 toneladas, estaba asegurado por el gobierno, pero se desconocen las repercusiones que tendrá esta pérdida desde el punto de vista económico, así como en los retrasos que podría causar para el proyecto al que estaba destinado.

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Los cohetes rusos Proton-M cuentan con 43 misiones desde el año 2010, de las cuales 6 resultaron en accidentes.

El programa espacial ruso no está pasando por el mejor momento. Este accidente se da tras pocas semanas de ocurrido otro accidente aeroespacial mundialmente conocido, el del carguero Progress 59 que se estrelló en el océano Paicifico luego de que una falla lo hiciera regresar descontroladamente a la Tierra.

Las autoridades de Roscomos, la agencia espacial rusa, han decretado la suspensión de todos los lanzamientos de los cohetes Proton-M hasta tanto se sepa con certeza la causa de la falla y la solución de la misma.