Bien es cierto que si se empeñan se llevan la maleta entera o con una navaja abren por donde quieren, pero el problema de las bolsas y maletas que se cierran con cremallera es que con poco más que un bolígrafo la “barrera” de la cremallera desaparece y lo peor es que puede volver a quedar todo como estaba al principio sin que podamos advertirlo hasta que ya sea demasiado tarde, como se nos demuestra el vídeo.

Y aún hay más. Como podés ver bajo estas líneas, el problema no está en la sencillez con la que se puede abrir la cremallera, sino que por la propia naturaleza de ese tipo de cierre resulta igualmente fácil volver a dejarlo todo en su estado original.