Foto ilustrativa.

Astrónomos de diversas agencias internacionales, entre ellas la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), detectaron un nuevo cuerpo celeste, identificado como A11pl3Z, que podría haberse originado fuera del sistema solar. El objeto fue avistado por primera vez a fines de junio y su descubrimiento ya genera gran interés en la comunidad científica global.

El principal indicio de su origen externo es su órbita hiperbólica, es decir, no está gravitacionalmente ligado al Sol. Según los cálculos preliminares, A11pl3Z se desplaza a más de 60 kilómetros por segundo, velocidad que excede con creces la que presentan los asteroides o cometas originados dentro de nuestro sistema solar.

Su paso reciente por las cercanías de Júpiter y la dirección actual hacia la órbita de Marte también refuerzan la hipótesis de que se trata de un objeto interestelar.

Hasta la fecha, solo se han confirmado dos objetos interestelares en la historia de la astronomía moderna:

  • Oumuamua (2017): Un objeto con forma alargada que pasó por el sistema solar interior a gran velocidad, generando hipótesis incluso sobre su posible origen artificial.
  • 2I/Borisov (2019): Un cometa interestelar que confirmó por primera vez que estos visitantes exóticos son reales y más comunes de lo que se pensaba.

Con A11pl3Z, serían tres los objetos confirmados de origen interestelar, aunque aún resta la validación oficial de la Unión Astronómica Internacional (IAU).

Los expertos confirmaron que el objeto no representa ningún tipo de peligro para la Tierra, ya que su trayectoria no intersecta con la órbita de nuestro planeta. Aun así, su cercanía con Marte lo convierte en un objetivo atractivo para misiones de observación remota.