Muchas calles del Gran Mendoza tienen baches. El tránsito diario desgasta el pavimento, lo que obliga a los municipios a estar tapando los agujeros que se van generando en el asfalto. A veces, con demora, a veces, con cierta premura.

En Capital, en la calle Francisco Álvarez, que costea el zanjón Frías, hay un buen ejemplo de este problema.

A la altura de la plazoleta que se ubica en la conexión de esa calle del barrio Bombal con Belgrano y Moreno, se está formando un pozo. Es evidente que, en algún momento, el municipio rellenó ese bache con mezcla asfáltica -se puede ver hasta en Google Maps-, pero no duró y el agujero volvió a aparecer. Para peor, ya dejó al descubierto los caños bajo el pavimento.