La transición entre el Gobierno de Rodolfo Suarez y la flamante gestión de Alfredo Cornejo no fue tan tranquila como podía esperarse. Al menos en algunos sectores del Ejecutivo, la desconfianza de los nuevos funcionarios con el personal heredado es evidente, generando cortocircuitos.

Esa tensión se refleja, por ejemplo, en un ministerio clave para la gestión que cambió completamente sus primeras y segundas líneas. Empleados de planta del área de compras advierten sobre la prepotencia de las actuales autoridades que implementaron un férreo control que, según denuncian, es muy parecido a una persecución.

“Quieren cambiar todo de un día para el otro y no se dejan ayudar”, expresó un trabajador que pidió reservar por temor a represalias y que también se quejó por “la falta de humildad de esta gente”.

Por el momento, el conflicto interno se mantiene contenido, principalmente porque la actividad pública en los primeros meses del año es más light. Pero amenaza con explotar en las próximas semanas, cuando la nueva gestión termine de acomodarse y busque agilizar los cambios.