En los supermercados no aprenden más. Pasan los días, las semanas, los meses y los años, pero el cambio no llega. Estamos hablando del viejo truco del precio que se ofrece de los productos en las góndolas, que muchas veces termina siendo mayor al momento de pagar en caja.

Una señora no se lo bancó en una cadena ubicada en Godoy Cruz. Pidió explicaciones y tenía razón. La diferencia eran 200 pesos.

No importa si es mucho o poco, pero estos días, cuando la inflación impacta directamente en el precio de los alimentos, la idea es que los comerciales no engañen a la gente.

Un poco de compromiso y respeto para con los clientes nunca está de más. Del error se puede aprender.