Hagamos de cuenta que si usted, estimado lector, se baja en una de las principales avenidas céntricas y deja el auto en doble fila, quizás se tenga que enfrentar a un inspector de Tránsito y, si los astros lo favorecen ese día, puede que sólo lo apuren con la sirena en lugar de hacerle una multa. Sin embargo, a veces, los que tienen la tarea de controlarnos hacen exactamente lo mismo. Y con vehículos oficiales. Resulta que ayer, una camioneta con grúa de la Municipalidad de Capital se detuvo en Vicente Zapata al 200 en hora pico. El agente descendió, dejó el vehículo en doble fila e ingresó a una conocida casa de electrodomésticos. Luego de unos minutos, volvió a salir como si nada.
Quién controla a los que nos controlan
