Los legisladores votan leyes que se espera que sean cumplidas por todos los ciudadanos y, por supuesto, por los mismos representantes del pueblo, como para dar el ejemplo. Ayer, un diputado radical dio muestras de que, a veces, ni siquiera los mismos legisladores cumplen con las normas.
La Legislatura aprobó hace un tiempo una norma para evitar que en cualquier esquina se vendieran lentes con aumento. El objetivo de la misma era que todos adquirieran los anteojos con receta, para evitar que se dañaran la vista. Pero ayer, el diputado radical se mostró contento cuando un vendedor le trajo unos lentes que le solicitó. Se excusó diciendo que apeló a ese recurso porque se le rompieron sus anteojos. Pero si ni él respeta la ley que votó, qué se puede esperar del resto de los ciudadanos.
