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El presidente de una importante firma nacional, vinculada con el mercado inmobiliario, visitó hace algunos días la provincia para mantener una serie de reuniones con su equipo de la región. Fanático de la actividad física, aprovechó un tiempo libre para ir al gimnasio del lujoso hotel del Gran Mendoza donde se alojó.

Al llegar a las instalaciones, el empresario notó que las máquinas eran demasiado viejas, e hizo oír su reclamo. “No puede ser que este hotel tenga esas bicicletas. No pido unas profesionales para hacer spinning, pero deberían mejorarlas”, sentenció. Incluso prometió que su queja quedaría plasmada en las calificaciones y comentarios que realizaría en la web.