Si hay un delito que es absolutamente marginal y que parece no tener solución, es el robo de cables para reducir y vender el cobre. Ni son hechos aislados ni se cometen a escondidas. Lejos de eso, la tarea de subir a postes y hacer los cortes, además de arriesgada, deja al delincuente en total exposición. Incluso así, a diario se repiten las denuncias en diferentes zonas de la provincia, como si a nadie le interesara hacer inteligencia criminal para terminar con este flagelo. Pero hay algo que es peor todavía: los ladrones son, además, bastante ignorantes. Resulta que parte del centro de Maipú quedó sin servicio de internet porque, en la confusión, cortaron y se robaron los cables que llevan fibra óptica. No sólo no les sirve para nada, sino que dejaron sin servicio a cientos de vecinos.