Gustavo Morgani, subsecretario de Medio Ambiente, es un fanático del chicle. Pero esa costumbre suele ser incómoda cuando se habla y más cuando se dan notas para la televisión. Ayer, luego de la audiencia pública por la obra del nudo de Costanera y Vicente Zapata, el funcionario debió enfrentar a la prensa. Para eso, se sacó el chicle de la boca y cómo no tenía dónde ponerlo, se lo dejó en la mano. Las dificultades llegaron a la hora de saludar. No sabía qué hacer con la golosina, masticada y llena de saliva.