Parece que los policías que custodian al ministro de Seguridad, Miguel Bondino, son muy celosos y no quieren que nadie se acerque al jefe. Resulta que en un par de oportunidades nuestros periodistas han sido maltratados a puro golpe de hombro, sobre todo por uno de los encargados de cuidar al ministro. Seguramente, Bondino no sabe –o al menos eso queremos creer– sobre lo violento del trato de sus guardaespaldas. Esperamos que dé la orden de que los muchachos que lo cuidan no sean tan rudos con los periodistas. Lo único que hemos buscado es hablar con el importante funcionario del Poder Ejecutivo provincial. No queremos golpearlo ni agredirlo. Por eso, ojalá que la próxima vez sus cuidadores no nos corran a empujones nada delicados.