Quizás por eso, en la misa de las 20 del domingo –luego de que Boquita perdiera con el débil Lanús– no salió a participar de la ceremonia. Es que, según cuentan los habitués al culto, cuando a Boca le va mal, los católicos hinchas de River lo gastan y el religioso se pone muy mal. Lo que muchos rescatan es el lado humano y “normal” del cura, quien sufre el fútbol como uno más de los millones de argentinos que siguen el mejor deporte del mundo. También están los que lo critican por lo bajo por dejarse llevar, justamente, por algo tan trivial, tan poco importante como el fútbol.
FANÁTICO
Un ?secreto? entre los feligreses
que participan en las misas
dominicales de la parroquia de
Chacras es que uno de los curas
es fanático hincha de Boca
