Hablábamos ayer de la histeria mediática que se armó con Charly García y sus últimas andanzas por Mendoza. Lo que no contamos es lo que potenció esa situación. Los canales de tevé de Buenos Aires y las versiones digitales de todos los diarios se cansaron de pasar videos caseros, tomados con teléfonos celulares, de distintas situaciones que vivió el músico en las últimas horas. Lo que no se sabe es que el día que ingresó al Hospital Central, curiosos, enfermeros y hasta médicos ofrecían a la venta las filmaciones –de unos pocos segundos– de Charly entrando en una camilla, atado, a la guardia del centro asistencial. Los improvisados camarógrafos sabían de la importancia del momento, por eso quisieron vender lo suyo. No sabemos quién compró, pero sí que alguien lo hizo.