Una municipalidad de Mendoza recientemente publicitó la apertura de un nuevo restaurante, muy moderno, en su departamento. Hasta ahí, todo bien, porque eleva la calidad gastronómica de la provincia.

La cuestión es que, al parecer, el nuevo espacio sería del hijo del intendente. El inversor, caso curioso, no reside en Mendoza sino en el extranjero.

Uno entiende que el hombre esté orgulloso del emprendimiento del hijo, pero de ahí a usar los canales oficiales, es como mucho.