El centro vive por estos días una febril actividad a medida que se aproxima la Navidad. Miles de mendocinos acuden a ver precios y comprar los regalos. También es sabido que muchos comercios, al salir, les piden a los clientes mostrar sus bolsos.
Ocurrió con una mujer que llevaba una cartera diminuta donde, difícilmente, podría caber una remera o un pañuelo, pero fue frenada por el empleado de seguridad. La señora se enojó y le dijo que no podía tratar a los clientes como si fueran ladrones.
El enojo de una clienta en un local del centro
