Foto: Magnific.

Durante mucho tiempo, las paredes rectas y los ángulos marcados fueron protagonistas de la arquitectura residencial. Sin embargo, las formas curvas comenzaron a ganar espacio en proyectos contemporáneos, tanto en paredes como en divisiones y elementos interiores.

Una estética más orgánica

Las curvas permiten suavizar visualmente un ambiente y generar una composición diferente a la que producen las líneas rectas.

También pueden modificar los recorridos

Una pared curva no solamente cambia la apariencia de una habitación. Dependiendo de su ubicación, puede orientar el movimiento dentro del espacio y generar transiciones más graduales entre diferentes sectores.

No hace falta transformar toda la vivienda

La tendencia puede incorporarse mediante un único elemento. Una división curva, una pared parcial o incluso un mueble con formas redondeadas puede introducir este recurso sin cambiar completamente el ambiente.

Cómo combinarla con otros elementos

Las paredes curvas pueden convivir con muebles rectos, madera, piedra, textiles y diferentes estilos decorativos. El contraste entre formas puede convertirse en parte del diseño.

¿Dónde pueden utilizarse?

Pueden aparecer en separaciones entre ambientes, accesos, cabeceros, sectores de circulación o como recurso para destacar una determinada zona de la vivienda.

Las paredes curvas ofrecen una alternativa para quienes buscan una arquitectura residencial menos rígida y con mayor movimiento visual. Su incorporación puede ser puntual y no necesariamente requiere transformar todos los elementos del ambiente.