Durante el invierno, las ventanas suelen ser uno de los principales puntos por donde se pierde calor dentro de una vivienda. Para mejorar el aislamiento sin realizar grandes inversiones, algunas personas recurren a una solución sencilla y económica: colocar plástico de burbujas sobre los vidrios. Si bien no reemplaza a un sistema de doble vidriado ni a otras soluciones permanentes, puede contribuir a mejorar el confort térmico en determinadas situaciones.

Cómo funciona este método

El plástico de burbujas contiene pequeñas cámaras de aire que actúan como una barrera aislante. Al adherirse al vidrio, ayuda a disminuir el intercambio de temperatura entre el interior y el exterior, lo que puede reducir la sensación de frío cerca de las ventanas.

Se trata de una solución temporal, utilizada especialmente en épocas de bajas temperaturas o en viviendas que cuentan con ventanas de vidrio simple.

Sus principales ventajas

  • Ayuda a conservar el calor

Al limitar parte de la pérdida de calor a través del vidrio, puede contribuir a mantener una temperatura interior más estable.

  • Es una alternativa económica

A diferencia del recambio de aberturas o la instalación de doble vidrio hermético, el plástico de burbujas representa una inversión muy baja.

  • Se coloca con facilidad

No requiere herramientas especiales. Generalmente basta con humedecer el vidrio con agua utilizando un pulverizador y apoyar el plástico con el lado de las burbujas en contacto con la ventana para que quede adherido.

  • Es removible

Al finalizar el invierno puede retirarse sin realizar modificaciones permanentes en la ventana.