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Incorporar plantas al interior de una vivienda puede cambiar por completo la apariencia de un ambiente, pero elegirlas únicamente por su aspecto puede llevar a resultados poco satisfactorios. La cantidad y el tipo de luz disponible son factores importantes para decidir dónde colocar cada especie.

Primero hay que observar el ambiente

Antes de comprar una planta conviene identificar cuánta luz natural recibe el lugar durante el día. También es importante observar si la luz llega directamente o si el ambiente permanece iluminado de manera indirecta.

Ambientes luminosos

Los espacios con buena entrada de luz natural ofrecen más posibilidades, aunque no todas las plantas toleran la exposición directa al sol. Por eso, también hay que observar dónde se colocarán dentro de la habitación.

Sectores con poca luz

Para rincones más oscuros conviene buscar especies que toleren condiciones de menor iluminación. Aun así, poca luz no significa ausencia total de iluminación.

No todas las ventanas son iguales

La orientación, los edificios cercanos, cortinas y otros elementos pueden modificar la cantidad de luz que recibe una planta.

La ubicación también forma parte del diseño

Una planta puede utilizarse para acompañar un mueble, ocupar un rincón vacío o generar un punto de atención. El tamaño de la especie debe guardar relación con las dimensiones del ambiente.

Elegir una planta de interior no debería depender solamente de la estética. Analizar primero las condiciones de luz del ambiente permite encontrar una especie que pueda desarrollarse mejor y, al mismo tiempo, integrarse a la decoración.